Stand Up Poetry: La mirada de Kelly

Kelly Martínez nos orienta en el paso ante una ciudad desdibujada en su palabra, extraviada en el ritual de los días salvajes tan llenos de fuego y sombra. Su mirada es un nido sediento.

Luis Chacón/Editor.

 

Hilachas

 

Me gustan los animales

cercanos al demonio.

Mi rostro es una máscara ritual.

Detrás de él lo oscuro,

lo innombrable,

un umbral donde habita la llama.

No tengo un tiempo preciso para la muerte,

una hoja cayendo puede ser

el acontecimiento del día,

el hálito con que asumo las tormentas.

Nada en nosotros está destinado a durar,

ni siquiera la sombra,

mortuoria,

en el espejo,

la apariencia.

Intento ser vasija

de las voces del tiempo

Me gusta cuando los versos llegan

como dictámenes

y gotea la mitad del paladeo

sobre la hoja.

El sabor ocre la palabra,

su sabor a sangre,

a tejido viejo,

deshilachado.

Su alboroto de cenizas.

 

….

 

 

Work in progress

 

En esta ciudad

el cielo amanece en papel crepé

de varios tonos

y Dios es un niño

con su tijerita plástica.

 

En esta ciudad

tendemos oropeles en los balcones,

aunque sea la vida

un naipe desgastado,

un cinco de copas en una alcantarilla,

una ceguera que carcome los rincones.

 

Aquí,

los pájaros desdibujan

el concreto

con su canto.

Aquí,

hay una ola enorme

vuelta piedra por el tiempo,

por su polisemia verde.

Amigos,

muchos amigos

migratorios,

noches

que sobreviven como un canto.

 

En esta ciudad

hay  un ajetreo insomne,

calles de pólvora,

brújulas

para señalar el miedo

y una estampida,

Señor,

una estampida.

 

Aquí,

hay un pus rojizo,

amarillento,

que va a socavar al río

y crecen flores,

sin embargo,

en las riberas.

Flores blancas,

garzas blancas,

risas blancas,

porque ni el más cruento de los odios

pudo nunca mancillarnos.

Porque todavía hay gente

y un beso  se arropa en los labios

como un dedo.

 

En esta ciudad

tú te montas en un taxi

a la hora en que la tarde vuelve suya

el dorado furor de la autopista,

un furor dorado como un incendio

y María Lionza eleva

sus nalgas poderosas al cielo

y canta

sus cantos de amor y muerte

y nos recuerda

este barro aposentado en las raíces

y te llevas,

en el taxi,

la voz oscura de tus ojos

lejos,

muy lejos,

a la bruma de un lugar de cordilleras.

Lejos de mi sangre que te sangra

y no te cree

las promesas

del regreso porque,

en esta ciudad,

se deshicieron todas las promesas.

Porque hay un ángel terrible,

terrible como todos los ángeles,

que atraviesa la columna con su lengua de fuego

y yo te lloro tanto

pero tanto

que soy ya esa humedad pavorosa

que se adhiere

a las casas de los cerros,

a su Natividad nocturna,

su ostracismo.

 

Y vamos,

Kelly Martínez,

que mañana te levantarás

como se levantan todos

a agarrar el toro por los cuernos.

Y vamos, que vendrá Dios,

con su tijerita plástica,

a cortarte el celofán.

 

Dios,

con su tijerita plástica,

a cortar y pegar los jirones de colores

de una historia

demasiado larga.

Los jirones de un pueblo

demasiado largo

que no cree ya en la sal ni en las heridas

y señala,

con su dedo tembloroso,

la furia con que morderá el mañana.

 

Mañana

ese porvenir con rostro de Cabrujas

y Cabré,

fantasmas protectores de los sueños

en esta ciudad.

En esta

ciudad.

 

 

 

Señalamiento

 

Apunto con el índice el lugar

donde alguna vez

estuvo tu frontera.

 

Canto

 

Muevo tus bordes,

consonancia de espejos,

labios destinados a la furia,

piel que asegura el sueño.

 

Apunto con el índice la transparencia

del aire

donde hoy me sostienes

y te acomodas

caracol constante

en la cuenca de mi cuerpo

y amanece.

 

Y no importa, amor mío,

amor desdoblado en primavera

amor vertiginoso de los soles

si afuera,

donde todo bulle,

hay un cansancio o una guerra.

Tengo tus ojos y tus nombres

para calmar la arena,

para sostener al mundo

sobre esta espalda,

que ya no es frágil

desde que inundas

todas las posibilidades del cielo.

 

Apunto con el índice al espacio

donde estás,

irreversible.

 

 

 

Ella colecciona recuerdos,

agujas de reloj,

ropajes de fantasmas.

Ella tiene alas

de mariposa negra.

 

 

 

Que no se diga
nunca
que jamás lo intentamos,
que no fuimos
nunca
turistas del abismo,
que no aprendimos
nunca
el misterio de la montaña.

 

 

 

Un verso

ataca esta noche,

un imagen,

una ausencia.

Trabajo íntimo y preciso

este de fijar deseos

en el espejo del mundo.

 

 

En el Stand Up Poetry le hicimos a Kelly una breve entrevista. Estas fueron sus respuestas:

 

SUP: ¿Tienes algún ritual para escribir poesía?

KM: No tengo rituales, en un sentido amplio de la palabra, para escribir. Tal vez lo único ritual sea que hay un cuaderno, siempre, designado para ello. Y es probable que, inconscientemente, repita gestos mientras escribo. Cuando termino, me gusta dejar los textos sin leer; retomarlos luego, con la cabeza fría para corregir. Corrijo lo que escribo.

SUP: ¿Se puede diferenciar la poesía de otras artes?

KM: Creo que diferenciar la poesía de otras artes, como proceso creativo, es difícil. Sin embargo, como mera espectadora de las artes y lectora de poesía, creo que podría haber una diferencia en el hecho de que la lengua nos conforma de la misma forma en que nos conforma la sangre. Y la poesía, que trabaja (creo) precisamente desde la reconfiguración del lenguaje, ofrece la posibilidad, entonces, de rehacernos, reconfigurarnos desde un espacio que nos es esencial.

SUP: ¿Qué lecturas puedes recomendarnos?

KM: Los poetas que siempre recomendaré son: Ana Ajmátova (es un buen inicio para aproximarse a la poesía, además), Vicente Huidobro, Jorge Luis Borges, Hanni Ossott, Rafael Cadenas, Olga Orozco, Alejandra Pizarnik, Carilda Oliver Labra (otro buen inicio), Elíseo Diego, Gabriela Kizer, Arthur Rimbaud (otro excelente iniciador) y Raúl Rivero. Ahora me enfrento a Paul Celan, que me resulta difícil, pero también lo recomiendo.

 

Notas sobre el autor:

© Kelly MartinezKelly Martínez nace en 1980. Es Licenciada en Artes y Magister en Literatura Comparada y docente en La Escuela de Artes de la Universidad Central de Venezuela. Ha publicado en diversas revistas, nacionales e internacionales.

 

 

 

 

 

 

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