Su primer libro

Una de las misiones más importantes de los padres es introducir a sus hijos al mundo, enseñándoles las palabras y las cosas que los ayudarán a entender lo que sucede a su alrededor. La lectura es uno de los mecanismos que funcionan para cumplir esta labor: el libro es una manera de conocer y apreciar nuestro entorno. Es fundamental que los padres creen una cultura del libro en torno a sus hijos porque leer contribuirá a su desarrollo y diversificará sus ideas y pensamientos.

Cuando los niños son muy pequeños, el contacto con ellos es fundamental y el libro puede ser un canal en el que el adulto conecte con el bebé. En la lectura se generan complicidades, risas y diversiones que motivan al niño. Las onomatopeyas, por ser recursos poéticos que se relacionan directamente con el oído, son cruciales a la hora de leer, ya que el bebé hace un puente directo con lo que escucha a diario.

Los libros y los bebés tienen una relación, generalmente, afectiva. El libro es, para ellos, un objeto que pueden morder, lanzar o mojar; para que no se lastimen se recomienda siempre elegir formatos de cartón con punta roma, tela o plástico (estos últimos para meterlos en la bañera), que ayuden a incrementar su motricidad y con los que puedan jugar.

Es importante, además, tener en cuenta que el libro para bebés es una ventana que da hacia el arte visual, a la contemplación de imágenes, tipografías y colores que propician la creación de referentes estéticos.

Familiarizar al bebé con su entorno, enseñarle palabras, animales, plantas, frutas y cosas es una tarea que puede hacerse a través de un lindo regalo: su primer libro.

 



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