Sueña, actúa y ten fe

Sueña, actúa y ten fe

Grandes anhelos individuales o colectivos requieren de varios elementos, he aquí tips para lograrlos.

Creo que Dios coloca en nosotros la semilla de la grandeza y esa chispita interna nos hace soñar, querer, anhelar proyectos, relaciones, incluso cosas. Si estamos conectados con nosotros, podemos identificar, sentir en nuestro corazón claramente esos sueños. Ocurre a nivel individual y también colectivo. Ahora, si bien Dios coloca esa chispa en nosotros, es nuestra responsabilidad hacerlos realidad.

Si vemos a Dios como un padre/madre [email protected] (esa es la imagen que tengo de Dios) no creo que coloque la semilla de un sueño si de antemano sabe que no podemos lograrlo. Por el contrario, como padre, espera lo mejor de nosotros y nos da las herramientas (sobre todo las internas) para alcanzar esos grandes sueños. Ahora, también hay retos que representan nuestra oportunidad de crecimiento y aunque Dios tenga el poder para vencerlos, forma parte de nuestro recorrido y aprendizaje. ¿Qué padre le hace todo a sus hijos? Estaría creando minusválidos y el objetivo de una madre es hacer que sus hijos crezcan para convertirse en seres independientes, capaces y felices.

Entonces, si has identificado un sueño (individual o colectivo) he aquí lo que desde mi experiencia es imprescindible para materializarlo:

  1. Mantén vivo el sueño. Enfócate en aquello que quieres tanto como te sea posible. Aquí es valiosa la información divulgada por El Secreto. Se trata de dedicar parte de tu día a sostener la imagen, pero sobre todo la emoción al lograr esa meta. Cierra tus ojos un par de minutos varias veces al día, imagina cómo sería la sensación del logro de ese sueño, la celebración de esa meta tan deseada, tu sonrisa y sentimiento de gratitud por haber alcanzado ese sueño. Cuanto más compleja es la meta, a veces es más importante enfocarte en el momento del logro y dejar que sea tu subconsciente (en comunión con Dios) el que se encargue de generar las ideas que te llevarán a materializar ese sueño.
  2. Define un plan de acción. Considera las actividades que debes llevar a cabo para la consecución de ese sueño. Si estamos hablando de un sueño en equipo, debe haber una persona que guíe ese plan de acción y si bien puedes contribuir con algunas otras ideas, es importante dejarte guiar, confiar en quien lidera ese anhelo.
  3. ¡Actúa! Da un paso cada vez y cuando no puedas darlo, manténte avivando el sueño. Hay veces que se requiere detenerse, mirar ángulos nuevos, pero siempre se puede persistir en el logro de lo que se desea. Este paso es muy importante, a veces no tenemos ni la fe ni la paciencia y abandonamos los sueños muy pronto, para no lidiar con la frustración de no lograrlo, cuando puede ser que estemos más cerca de lo que creemos. Persiste, insiste, haz. Si ese sueño está en tu corazón, es porque puedes lograrlo, así que pon todo de ti.
  4. ¡Ten paciencia y fe! Confía en que si ese sueño está en ti y estás haciendo todo lo que está en tus manos para lograrlo, el resultado llegará en algún momento. Por otra parte, confía también que si no se concreta, es porque Dios tiene mejores planes para ti (tal vez hubo confusión en lo que creías era el sueño). Nuevamente es cuestión de fe. Aquí te pongo un ejemplo, cuando siembras una semilla, no regresas a donde la sembraste a cada rato y remueves la tierra para ver si la semilla está creciendo o no. Simplemente confías en que allí está ocurriendo lo que debe suceder, incluso cuando no puedes verlo. Al tener fe en el proceso y saber que has hecho lo que estaba en tus manos, tu tarea es esperar a que ocurra lo que debe ocurrir.

Ciertamente grandes sueños a veces también tienen grandes obstáculos, pero nuevamente, si lo estás soñando es porque puedes lograrlo. Así que ánimo, enfoque, fe, paciencia, persistencia y acción. ¡Eres dueñ@ de tu destino!



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