Supera el miedo a la muerte para disfrutar de tu vida

Supera el miedo a la muerte para disfrutar de tu vida

El ser humano, a través de la historia siempre ha padecido en mayor o menor medida de un profundo miedo a la muerte, a lo desconocido, a lo que irremediablemente le espera cuando deje su cuerpo material hijo de la tierra.

La humanidad entera está sumida en un profundo olvido de su Esencia, el olvido de quiénes somos y de qué estamos haciendo aquí, en este planeta con estos cuerpos materiales. Fruto de este olvido y de la confusión que crea, sentimos miedo. Nos sentimos solos, abandonados ante la inmensidad del universo oscuro. El ser humano, para evitar sentir ese miedo, se ha ido creado una serie de férreas normas sociales, creencias, convenciones y referencias que le “ayuden” a vivir o mejor dicho a sobrevivir en esta experiencia terrestre (lo que llamamos vida).

Esas referencias adoptan la forma de mensajes colectivos inconscientes. Son precisamente esos mensajes, transmitidos de generación en generación, los principales “responsables” de que el miedo a la muerte sea un malestar casi intrínseco al ser humano.

Pero, ¿por qué asumimos esos mensajes como propios?

Al olvidarnos de quiénes somos y por tanto de nuestra Esencia, dejamos de escuchar la voz de nuestro Ser, que desde su núcleo de Luz es Conocimiento puro. Alejados de nuestro propio Conocimiento, nos sentimos indefensos ante la incomprensible e inexplicable (desde la mente) inmensidad de la Vida. Es en ese momento en el que comenzamos a asumir las «verdades» sociales como propias y a vivir nuestras vidas en función de ellas.

Ya desde el nacimiento, desconectados de nuestro propio Conocimiento, adoptamos como propios esos mensajes colectivos inconscientes. Los adoptamos como verdades absolutas, como nuestra única verdad. Nos aferramos a ellos y regimos nuestras vidas en función de lo que nos enseñan, sin plantearnos, en la mayoría de los casos, su autenticidad.

“El ser humano necesita creer en algo exterior pues ni siquiera ha intentado mirarse y menos aún, quererse a sí mismo.”

De todos los mensajes hay tres especialmente “responsables” de ese miedo a la muerte:

  • Primer mensaje: Somos únicamente lo que podemos ver con los ojos

Nos han enseñado que solo existe lo que podemos percibir con nuestra limitada visión humana. Todo lo que no percibimos con los sentidos humanamente aceptados es olvidado, dejado de lado o bien socialmente castigado.

Esta creencia, en la que somos imbuidos desde que nacemos, nos hace identificarnos con nuestros cuerpos físicos, olvidándonos así de quiénes somos en realidad. Nos identificamos con nuestros cuerpos, comportamientos y creencias. Nos regimos por nuestra falsa personalidad construida desde la mente olvidándonos de nuestra verdadera Identidad: la del Ser que habita ese cuerpo.

Pero, entonces ¿quién o qué soy?

Tú, como cada uno de nosotros, eres un ser energético ilimitado y eterno que a lo largo de su infinito viaje evolutivo por este universo oscuro, decide hacer una parada (lo que nosotros llamamos vida) en este planeta llamado Tierra. ¿Su intención? Disfrutar compartiendo y aumentando su Esencia con los demás.

La única finalidad de tu cuerpo físico es la de servir de vehículo a tu Ser para que pueda manifestarse en este Planeta y llevar a cabo su propósito: ser feliz. Tu Ser se manifiesta en ti, a través de tu cuerpo, en la medida en que tú se lo permites.

Al ignorar a nuestro Ser frenamos su evolución dándole la espalda a la Esencia misma. Nos regimos por las reglas de la materia, de las mentes, de lo meramente humano. ¡Nos olvidamos de evolucionar! Si seguir evolucionando es la única razón de habernos encarnado en este planeta, ¿qué nos queda entonces más que un inmenso vacío existencial?

¿Puedes imaginarte las consecuencias de esta identificación a un cuerpo material limitado, que irremediablemente dejará de funcionar en un momento dado? ¿Te puedes imaginar la angustia de pensar que vas a dejar de existir, vas a parar, simplemente vas a dejar de funcionar?

Lo único que te puede liberar es escuchar el Conocimiento de tu propio.

  • Segundo mensaje: La vida solo existe aquí en el planeta Tierra

Si bien ahora estamos experimentando una vida en el planeta Tierra, como seres que somos, no pertenecemos a ningún lugar en concreto.  La creencia, durante siglos aceptada, de que nuestra vida solo existe aquí, en la Tierra, es una de las mayores causas de sufrimiento humano que conozco.

Permíteme ofrecerte una sencilla experiencia: visualiza lo minúsculo que es tu cuerpo sobre la superficie de este inmenso planeta sobre el que habitas. Visualiza ahora a nuestro minúsculo planeta en relación con el Sol que es nada menos que un millón de veces más grande que ella. Bien, y ahora trata de visualizar lo diminuto que es ese, a nuestros ojos inmenso, Sol en relación al tamaño de nuestra galaxia, la Vía Láctea. Por último imagina lo pequeñita que resulta nuestra galaxia si la comparamos con este Universo entero. Y aunque esté fuera del alcance de la imaginación humana, trata de visualizar a nuestro universo entre un  número infinito de infinitos universos.

Por fin la ciencia comienza a confirmar ahora que no existe solo un universo, sino una infinidad de los mismos. Muchos de esos universos son más luminosos (prevalece más el Corazón) que este universo oscuro en el que habitamos temporalmente.

Ahora que te has permitido experimentar, al menos por unos instantes, lo extremadamente pequeño que eres físicamente y que es el planeta Tierra en relación con la inmensidad de la Creación, ¿no te parece absurdo pensar que solo exista vida en este pequeño puntito de este Universo en particular?

El problema yace, como siempre, en que nos identificamos a nuestros cuerpos físicos y vidas materiales y no a los Seres que somos. Al hacerlo, no podemos imaginarnos viviendo en ningún otro sitio que no sea este planeta de tierra adaptado a este cuerpo humano (hijo de la tierra).

Hagamos una pequeña experiencia: imagínate viviendo en nuestro vecino el sol. Seguramente lo primero que visualices o sientas es un calor achicharrante y pensarás en que tu cuerpo no podría soportarlo y se quemaría de inmediato. Y si ahora te digo: cierra los ojos y visualíza-Te, visualiza a tu Ser energético una vez ha dejado este cuerpo material. Imagina que te diriges hacia el Sol para continuar tu eterno viaje evolutivo. ¿Puedes visualizarte llegando sano y salvo al tiempo que feliz sobre su superficie?

Recuerda: las limitaciones siempre provienen de la, de por si limitada, mente humana.

  • Tercer mensaje: Esta vida es la única que existe y vas a tener

La Vida, tu Vida es eterna y multidimensional. La creencia de que la Vida se reduce a esta experiencia humana es totalmente reducida.

A través de los siglos, las distintas sociedades, religiones y grupos de poder nos han hecho creer que la Vida solo existía aquí en la Tierra. Para muchos, la creencia era que si te comportabas «bien» (según los criterios de la institución y del momento), lograrías la vida eterna en un lugar llamado Cielo, paraíso, etc. Para otros, irías logrando el grado de «perfección» necesario a lo largo de diversas vidas, diversas reencarnaciones en este planeta y solo entonces alcanzarías algo parecido al cielo de los otros.

¿Y si en realidad fuésemos mucho más grandes y complejos que todo esto y nuestra Vida continúa en distintos cuerpos, más o menos sólidos, en distintos lugares del universo y en distintos universos? ¿Y si en realidad llevas ya una eternidad evolucionando, pasando de una forma a otra, viviendo de un lugar a otro? ¿Y si aún dispones de la eternidad entera para disfrutar evolucionando en lugares cada vez más luminosos (donde el bienestar es la norma y el sufrimiento la excepción), con cuerpos cada vez más ligeros? ¿Puedes llegar a imaginártelo?

 ¡Qué emocionante aventura!

 La muerte como continuación de tu camino

Permíteme ofrecerte una metáfora que clarifique un poco más aun nuestra relación con la muerte: Imagina por un momento que alquilas una casa para pasar tus vacaciones y que una vez que llegas te olvidas de que estás allí solo temporalmente. Imagina que de repente creyeses que esa es tu casa y tu única realidad, que no existe nada más a parte de esa casa. Lógicamente el propietario vendría en un momento dado para pedirte que te vayas. ¿Te imaginas la angustia de saber que te van a echar de una casa que crees la tuya, la angustia de pensar que sin esa casa no tienes nada más, que no existe nada más? Eso mismo nos ocurre cuando confundimos esta experiencia en la Tierra (lo que llamamos vida) con la Vida misma, que de por sí, es eterna y sumamente emocionante.

Al saber que en un momento dado hemos de devolver este cuerpo (lo que llamamos morir), al igual que la casa de vacaciones, sentimos angustia, sentimos miedo, vivimos con ansiedad, con estrés, sentimos que el tiempo pasa demasiado deprisa, que la vida se nos escapa de las manos, tenemos hijos para perpetuarnos en este planeta, como una forma de sentir que seguiremos existiendo a través suyo, etc.

Pero ¿qué es en realidad la muerte?

Lo que llamamos muerte no es más que el fin de esta experiencia que como Seres habíamos escogido llevar a cabo temporalmente en el planeta tierra.

La muerte de nuestro cuerpo no es más que la liberación de nuestro Ser de este cuerpo material para poder continuar así su eterno viaje hacia otros mundos más luminosos.

Recupera el auténtico sentido de tu vida

Tu única responsabilidad en este planeta y en esta vida es la de elegir tu Luz sobre tu Oscuridad (evolucionar) en cada pensamiento, en cada comportamiento y elección que hagas a lo largo de tus días.

Tu única responsabilidad sobre este planeta es ¡Ser y Sentirte Feliz!

Al encarnarte en este cuerpo de las formas físicas lo hiciste para llevar a cabo el propósito de tu ser, es decir evolucionar al transformar tu Oscuridad en Luz. Antes de encarnarte escogiste llevar a cabo una misión única que te es propia. Esa misión iba a ser la forma en la que tú escogiste cumplimentar tu propósito.

Y tú… ¿recuerdas cuál es la misión que escogiste antes de venir? ¿Recuerdas para qué decidiste encarnarte? ¿Tienes claro qué es lo que da sentido a toda tu vida? ¿Qué te hace sentirte feliz al despertarte cada mañana?



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