Superar la culpa es posible

Superar la culpa es posible
Este artículo pertenece a una serie que nuestra blogger está escribiendo sobre el modelo de autoestima, siendo éste el número 4 de 11.

¿Sientes culpa con frecuencia? Es algo que ocurre comúnmente. En este artículo te contaré de dónde viene y qué hacer para superarla. Sigue leyendo, que queda mucho por aprender.

Uno de los orígenes de la culpa.

Imagina esta escena: tienes 3 años, estás feliz y alegre jugando en casa, llega papá del trabajo. Estás llena(o) de energía y estás saltando sin cesar, de pronto papá te grita: «¡que te calmes y te calles!».

Cuando somos niños,  nos sentimos el centro del universo y todo lo que ocurre a nuestro alrededor tiene que ver con nosotros. En una escena como la anterior, un niño no tiene la capacidad de decir: papá vino de mal humor del trabajo o está preocupado por algo y por eso está actuando así. La interpretación de un niño es: algo hice mal y por eso mi papá esta bravo conmigo.

Por otra parte, en mis consultas de renacimiento he atendido casos donde la persona trata de molestar lo menos posible. Cuando descubrimos su historia de origen, ésta llegó en un momento de la familia donde habían dificultades financieras. Inconscientemente, este ser alberga una sensación de ser una carga. Por esa razón, a veces prefiere incluso ser invisible, para no sentir que molesta a los demás.

Con estos ejemplos, lo que quiero decirte es que esa sensación puede ser tan antigua como tu propia historia y se basa en la experiencia y la interpretación de eventos de tu temprana niñez.

Sanar la culpa es uno de los trabajos básicos.

Como lo puedes apreciar en los párrafos anteriores, todos en alguna medida sentimos culpa. No sólo por los errores que hemos podido cometer en el presente, sino como una impronta antigua, arraigada en nuestro sistema de creencias. Además la sociedad y algunas religiones han reforzado ese concepto de la culpa, que aumenta aún más esta sensación como resultado de nuestros errores.

A veces nos cuesta ver que todos hacemos lo mejor que podemos, de acuerdo al nivel de consciencia que tenemos y claro que nos equivocamos. Sin embargo, la culpa no sirve de nada. Por el contrario, hacernos responsable y aprender de los errores, hace una enorme diferencia.

Me perdono, 3era acción del Proyecto Integral de Autoestima (PIA).

En este especial seriado que estoy haciendo con respecto al maravilloso Proyecto Integral de Autoestima hoy llegamos al tercer punto. Si aún no has visto los otros, te invito a que busques mis artículos previos y sigas de cerca todos estos escritos que te ayudarán enormemente a fortalecer el amor en ti.

Este punto reconoce que, aunque muchas veces te hayas equivocado, eres un ser inocente, que has hecho lo mejor que te ha sido posible de acuerdo a tu historia y la información que tenías.

Entonces, esta acción te sugiere regresar a esa inocencia de la cual te has alejado por todos los aprendizajes equivocados. Y para reencontrarte con esa inocencia que siempre está dentro de ti, es preciso que te perdones.

Perdonarte es un trabajo básico que te hará sentir muy bien. Al hacerlo, dejarás de juzgarte duramente. Te sentirás libre de mostrarte como eres. Y al cometer errores, en lugar de ocultarlos, mentir o defenderte para justificarlos, podrás reconocerlos con humildad y enmendar esa equivocación. Este es un paso profundamente liberador, que ojalá puedas experimentarlo.

El mayor trabajo que tenemos que hacer es amarnos sin condiciones. Sin lugar a dudas, en el momento en que salgas de esa «culpa aprendida» hasta llegar a tu inocencia verdadera, darás grandes pasos en esa dirección.

Diferencia entre responsabilidad y culpabilidad

Este modelo del PIA tiene en cada punto un reto. Un punto de vista a revisar muy bien para no confundir el verdadero sentido de esta propuesta.

En el caso de este punto, el reto es reconocer que ser inocente y no significa que eres perfecta(o). Así, el abordaje de los errores, es saber que eso no te aleja de tu inocencia, pero si te acerca a tu compromiso de hacerlo mejor. Por tanto, en tu compromiso por evolucionar y crecer, cada vez más te haces responsable, actúas conscientemente con el deseo de ser la mejor persona posible. En el momento en que te das cuenta de algún error, haces la corrección, te disculpas si es necesario y sigues reconociendo que mereces perdonarte y re-conectar con tu inocencia.

El perdón, la clave para regresar a la inocencia.

Hace un tiempo escribí un artículo sobre cómo hacer este perdón. A continuación te lo dejo. Es un ejercicio maravilloso que te ayudará mucho. Toma tiempo, requieres papel y lápiz, y cada palabra escrita habrá valido tu esfuerzo y dedicación.

Finalmente, quiero sugerirte que si la culpa que ha sido parte de tu historia, te pares frente a un espejo, mirándote a los ojos y te digas: Yo (tu nombre) soy inocente. Luego, siempre mirándote a los ojos, le digas a la imagen que se refleja en el espejo: tú (tu nombre) eres inocente. Repite estas frases por lo menos 5 veces. En la medida en que lo dices en voz alta, tendrás una sensación rica en el cuerpo. Sentir que cambias la idea que tienes de ti te hará bien. Repite este ejercicio varias veces en el día por lo menos una semana.

Perdonarte y cambiar tus pensamiento de culpa, serán un gran cambio en tu vida. Recuerda, sin importar el pasado, hoy tienes la responsabilidad de hacerte feliz. Vamos, ¡Tú puedes!

Foto creado por jcomp – www.freepik.es



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