Superar la culpa

Le has mentido a tu pareja, llamaste al trabajo enferma cuando en realidad no lo estabas, le dijiste a tus padres que no podías ir a cenar con ellos cuando tenías que trabajar pero lo cierto es que querías salir con tus amigos. En el momento no te pareció tan grave, pero a medida que pasaban las horas no podías evitar el peso de la culpa.

Qué sentimiento tan incómodo es sentirnos culpables. ¡Es tan perturbador que nadie quiere cargar con él! A las personas nos cuesta aceptar las realidades o consecuencias de nuestras acciones, teniendo una tendencia a protegernos de circunstancias que nos puedan causar dolor, daño o vergüenza. Recuerdas cuando eras pequeño y tu madre te preguntaba: ¿Rompiste el jarrón?  Nuestra respuesta casi siempre, por no decir, ¡todas! Era…, “¿Yo? ¡No! A no ser que nos pillaran.., ¡con las manos en la masa!

La culpa nos puede sacar de nuestro balance emocional haciéndonos sentir que no podemos deshacernos de ese sentimiento que puede llegar a atormentarnos, tanto así que hasta nos impide conciliar el sueño. El sentimiento florece cuando surge un conflicto entre nuestros valores y un comportamiento que va en contra de ellos. Es ahí cuando la persona empieza a sentirse culpable; no se gusta, se descalifica y se tortura.

La culpa se puede ver como un sentimiento de carencia que sufrimos las personas por no ser perfectos, olvidándonos…, que la perfección no existe. Esto no significa que los seres humanos tenemos licencia para hacer daño a nuestro antojo sin tener en cuenta los sentimientos de los que nos rodean. ¡No! Esto significa que es importante que entendamos que nos vamos a equivocar y que nos lo permitamos.

¿Has intentado alguna vez superar este sentimiento? El tratar de esquivarlo y escapar de él, es  peor, porque más atados nos mantendrá a él. Es importante que reconozcas el sentimiento de culpa y cuál es la razón por la que la estás sintiendo. Aprende de la experiencia y piensa de donde viene ese sentimiento. Quizá, no estas cumpliendo con tus expectativas o las de los demás, o realmente tuviste un mal comportamiento. Si es así, y le hiciste daño a otra persona trata de solucionar el problema, discúlpate y luego perdónate a ti mismo. Pero, si la culpa es debida a no cumplir las expectativas de otras personas, reflexiona y pregúntate de donde te viene esa necesidad de aprobación y lo más importante.., ¡trabaja tu autoestima!

Para dejar el sentimiento de culpa es necesario abandonar la mentalidad de blanco/ negro, todo/nada, bueno/malo,  aceptando que las personas somos como somos y que cada persona reacciona lo mejor posible a cada situación…, ¡aunque en muchos casos no nos gusten nuestras propias reacciones o la de los demás! ¡Lo importante es aprender de la situación y no tropezar con la misma piedra dos veces! Y si lo hacemos…, ¡asumir nuestras consecuencias!

La harmonía se encuentra enfrentando la responsabilidad que corresponde a la situación que nos causó el sentimiento de culpa. Si no, esa voz de la conciencia no nos dejará disfrutar del momento presente y seguiremos atados al pasado que es imposible rescatar.



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