Suponer o no suponer. He ahí el dilema

Alguien me comentó hace unos días, a manera de broma, que pensaba que ahora cuando se entraba a mi casa todo estaría oscuro, solo iluminado con velas, que en vez de música debe haber sonido de campanitas y triángulos y  que seguramente siempre hay incienso encendido. Todo a raíz del libro que publiqué en agosto “Organiza tu clóset mental…y vive mejor”.

No pude aguantar la carcajada en ese momento, pero después el comentario me puso a reflexionar en lo poco que nos interesa conocer al otro en profundidad. Generalmente nos quedamos con lo superficial, conocemos a la gente “por encimita” y pocas veces nos interesamos en profundizar sobre quién es realmente la persona con la que interactuamos. A veces prejuzgamos con la convicción de que nuestra percepción del otro es absolutamente exacta. Y cuántos problemas nos trae, por cierto.

Etiquetamos a las personas y nos quedamos conformes con esa parcela que conocemos de ellas. Manejamos tantos estereotipos que nos es imposible buscar y reconocer la esencia del otro. Las etiquetas que ponemos generalmente son excluyentes: “si es rubia es tonta”, “si le gusta la espiritualidad no entiende de política”, “si es motorizado es abusador”, “si es niño no entiende lo que pasa”, “si le gusta meditar se la pasa el día en posición de loto”, “si le gusta leer es aburrido”, “si lee a Coelho no conoce a García Márquez”, en fin, son incontables las etiquetas que vamos colocando todos los días, y en consecuencia pasamos la vida prejuzgando y formándonos conceptos erróneos de los demás.

Soy una apasionada de las lecturas de desarrollo personal, y aunque a muchos el concepto de “autoayuda” les dé alergia, aun sin saber de qué trata exactamente, soy una convencida de que todo aquello que nos lleve a ser mejores personas debe devorarse con avidez y practicarse con asiduidad. Una de esas lecturas que me han marcado ha sido “Los Cuatro Acuerdos” de Don Miguel Ruiz. Son de una sencillez brutal y de una profundidad abismal.

De esos cuatro acuerdos, uno que tiene que ver con el comentario del que les hablé al principio es el que dice: “No hagas suposiciones”. Señala Don Miguel que hacemos suposiciones de todo y lo peor es que creemos que lo que suponemos es cierto. “Producimos mucho veneno emocional haciendo suposiciones y tomándonoslas personalmente, porque, por lo general, empezamos a chismorrear a partir de nuestras suposiciones… Como tenemos miedo de pedir una aclaración, hacemos suposiciones y creemos que son ciertas; después, las defendemos e intentamos que sea otro el que no tenga razón”, dice Don Miguel Ruiz.

Para aclarar, me encantaría tener el tiempo y la posibilidad de meditar en posición de loto muchas horas; que los sonidos de mi casa solo fueran campanitas y tintineos; que todo huela a incienso (de vainilla, si es posible) y que todo fuera un remanso de quietud en mi casa. Pero no. Soy una persona normal que tiene que trabajar todo el día y que, en la medida de los posible, se permite tomarse quince minutos para meditar (no siempre en posición de loto, por cierto); en mi casa somos seis personas, una perra y un gato, así que el silencio y la quietud no son el escenario común; en cuanto al incienso, poco, pero eso sí, una vela con olor a canela sí enciendo de vez en cuando porque como en toda casa en la que se vive de verdad, el aroma que predomina es el del guiso sabroso cuando se cocina.

Si queremos relacionarnos mejor con quienes nos rodean y que la vida fluya más suavemente, sigamos el consejo de Don Miguel: “Encuentra la valentía para preguntar y expresar lo que realmente quieres. Comunícate con los demás tan claramente como puedas a fin de evitar malentendidos, tristeza y dramas. Solo con este acuerdo, transformarás tu vida por completo”.

Saca de tu clóset mental tantas etiquetas y estereotipos que has coleccionado a través de tu vida. Trata de conocer la esencia de las personas, no te quedes con lo que supones que son. Como planteo en mi libro: “Botemos esas viejas creencias, esos resentimientos antiguos, esos odios vencidos y llenemos el espacio con ideas nuevas y sentimientos que hagan más ligero y agradable nuestro paso por la vida”.



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