Tango: buscador de mascotas extraviadas

Hace una semana conocí a Tango, un Beagle de 4 años que saltó a la fama por haberse extraviado.

Su familia lo llevó a bañarse a un centro veterinario, y visto no visto, el pequeño perro decidió huir de su baño y la aventura se prolongó por cinco días interminables para su mamá, su papá, su hermana gatuna y las más de 975 personas que logró aglutinar en menos de tres días.

Me enteré de su desaparición porque publicaron un aviso en una red social llamando a unirse a un grupo cerrado que clamaba para buscar al perdido. Sin placa de identificación porque estaba en su baño, Tango sólo contaba con su familia, en un principio, para ser encontrado en una ciudad complicada y hostil como Caracas.

Más pronto de lo que pudimos imaginar el grupo comenzó a crecer. Sus padres informaban vía twitter y facebook de las pistas que recibían porque los cien, doscientos, trescientos hasta llegar a novecientos y tantos miembros del grupo necesitaban saber del paradero de Tango: “Estamos en Valle Arriba siguiendo una pista”… “en Las Mercedes”… en “La Boyera” y así permanecían en la calle por horas y días ininterrumpidos pegando avisos, llamando a las casetas de vigilancia, desplegados con fotos en mano y mientras tanto, Tango comenzaba a hacerse visible cada vez más en las redes y en los ojos de quienes lo veían en los postes, kioskos, casetas, edificios. Periodistas, locutores, actrices, actores, chef, asociaciones de protección animal, músicos, cantantes, veterinarios, alcaldías, amas de casa, asociaciones de vecinos, estaciones de radio, abogados, directores de medios importantísimos, dueños de portales de información se hacían eco de la foto de Tango y de la búsqueda activa de su familia, del movimiento que alrededor de él se iba constituyendo. De alguna manera, en este país lleno de problemas cotidianos y carencias trascendentales en todos los ámbitos, se colaba el amor de una familia por su perro; y se acoplaba en un objetivo tan hermoso y sensible como reunir a esa familia de nuevo.

No sé cuántos avisos buscando a Tango se pegaron; lo que sí es que la gente llamaba para saber, estaba buscando a alguien de cuatro patas con una identidad.

Porque el amor es compromiso y ese compromiso de Manuel e Iliana lo sintieron todas las personas que se adhirieron a la búsqueda, ya pegando un aviso, dando un retweet, pasando un correo, pegando la foto en su muro de facebook, rezando una oración para que apareciera. Cinco días después y casi sin rasguño, su mamá encontró a su perro. Escondido en una montaña cercana, como esperando ser buscado, estaba Tango, que ahora, ya recuperado de su aventura, se lanza a ayudar a otros que también se han extraviado.

El papá y la mamá de Tango están organizando un grupo de apoyo que sirva a aquellas personas que por alguna razón han extraviado a su mascota; están protocolizando los pasos que ellos como familia siguieron; y están dando cuerpo a un aspecto de la protección animal muy descuidado, hasta ahora, que es el tema de los extravíos.

Apenas tiene un día el grupo y ya más de 300 personas muestran su deseo de pertenecer: de alimentar una bitácora (banco de datos de veterinarios, proteccionistas, refugios) que ayude a las familias que pasan por el trance del extravío.

Es una iniciativa tan preciosa surgida del amor, del compromiso profundo con un miembro de la familia que seguramente cumplirá con su objetivo de apoyo y ayuda.

A Tango lo pueden conocer en @Tango_BME y en el grupo de facebook Tango buscador de mascotas extraviadas.

Estoy segura de que esas orejas y esa nariz de sabueso nos sabrán guiar por buen camino

Éxitos Tango, Iliana, Manuel.



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