Tauromaquia: ¿cultura o maltrato?

La tauromaquia es una práctica que genera debates constantes en muchos lugares del mundo. Es un tema que, sin dudarlo, crea muchísima polémica. Algunas personas la defienden por ser una tradición de muchos años; otros, por el contrario, luchan incesantemente para que este tipo de espectáculos sean prohibidos.

Cuando un tema involucra derechos humanos o derechos animales suelen ser muy sensibles. Sin embargo, hoy me interesa darle otra mirada al fenómeno de los encierros y corridas de toros: ¿qué significa para las personas que lo practican?, ¿por qué, a pesar de que existen millones de defensores de los derechos animales contra la tauromaquia estas actividades continúan?, ¿qué dicen los animalistas al respecto? Tal vez no logre dar con una respuesta definitiva, pero podemos acercarnos.

En principio, debemos aclarar que se conoce como tauromaquia al “arte de lidiar con toros”, según la RAE. Su origen no se precisa con claridad, pero se comenta que en la edad de bronce esta práctica era considerada como una muestra de valentía. Hoy, en algunos países, las corridas de toros -por ejemplo- siguen siendo consideradas como un arte, y se define al matador como un hombre que “por su ciencia, inteligencia y habilidad dominará la fuerza bruta de la bestia”, como se indica en el Portal Planeta Sedna.

En el caso español existe una tradición muy conocida en todo el mundo: Sanfermines. Esta fiesta se caracteriza por realizar encierros de toros todos los años del 7 al 14 de julio. Como indican el el portal Turismo Navarra, la actividad surgió por la necesidad de trasladar a los toros desde los extramuros de la ciudad al coso taurino. En la actualidad, el espectáculo consiste en una carrera de más de 800 metros en la cual se sueltan a un grupo de reses que corren tras la multitud de humanos, que viste, generalmente, prendas blancas y rojas. Aunque esta festividad es conocida por su atractivo turístico, también se han registrado víctimas fatales y heridos durante la celebración.

Como muestran en AnimaNaturalis, en la edad moderna han aumentado las crí­ticas contra esta práctica debido a la gran cantidad de muertes humanas que provocaban, no solamente por las embestidas de toros, sino también por las peleas y avalanchas que en ella se generan. Recientemente, un grupo de activistas de Pamplona intentó concienciar a la población con carteles alusivos a la festividad, mientras vestían como toros dentro de un ataúd.

La directora de la organización AnimaNaturalis en España, Aida Gascón, quien apoyó activamente la protesta, explicó que cada día seis toros son perseguidos y acosados por callejones para llegar asustados y extenuados a la plaza y continuar con la tortura y ser asesinados por la tarde sin justificación alguna. Si bien, existen miles de personas que asisten a estas celebraciones cada año y destacan su atractivo artístico y turístico, también existen activistas que explican que los animales no deben ser usados para en entretenimiento humano.

Después de conocer todo esto, si me preguntan si estoy de acuerdo con la tauromaquia, podría responder muy fácilmente: no. No estoy de acuerdo, porque veo tristeza, miedo y furia en los ojos de un animal que no pidió participar en este tipo de actividades. No estoy de acuerdo, porque, si yo pudiera ponerme en la piel del toro, seguramente sentiría una gran impotencia por ser obligado a correr tras una marea de humanos, para luego ser calificado como una bestia.  A pesar de todo, creo que la libertad de pensamiento debe respetarse. Aun así, también espero que los animales gocen  de los derechos que les corresponden como seres vivos.

Imagen: Migel / Shutterstock.com



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