¿Te afecta la presión social?

¿Te afecta la presión social?

Siempre habrá gente (quizás demasiada) opinando sobre tu vida, no importa lo que hagas, muchos encontrarán algo que cuestionar, tu estado civil, tu peso, tu apariencia en general, si tienes o no hijos y si tienes uno por qué no tienes dos, tu trabajo y en fin, cualquier cosa dónde consideren que deban opinar y esto hay que asumirlo.

Es más sencillo aunque menos útil ver para afuera y cuestionar a los demás en lugar de ver hacia adentro para conocerse y trabajar en el crecimiento personal, y es que los juicios están a la orden del día.

El punto clave no está entonces en intentar evitar lo inevitable sino ¿Qué haces tú con eso?, ¿Que importancia le das y como permites que afecte tu vida?

Tu eres el dueño o dueña de tu vida, eres tú quien debe conocerse, aceptarse y comprenderse y sobre todo amarte con toda tu alma, amarte tanto para que no te transformes tú en tu propio juez o ente de presión social. Lo primero es comprender tu autenticidad, es decir, no tienes por qué encajar dentro de «patrones normales», por ejemplo, puedes seguir en tu soltería si no has encontrado ese ser especial, el tiempo que sea necesario ¿Quien dijo que hay que estar en pareja para ser feliz? Claro que el amor de pareja es una fuente de energía, de motivación e inspiración pero siempre y cuando 1) seas capaz de ser feliz tú solo y procurar tu bienestar 2) encuentres esa persona en cuya compañía aparezca el amor, la complicidad, el respeto, la comunicación certera y la intimidad; entonces ¿por qué iniciar una relación con alguien que no te satisface solo para cumplir un estándar social? O ¿Por qué sentirte mal por no tener pareja por no haber encontrado a esa persona?

La vida, aunque muchos lo crean así, no debe ser una lucha contra el tiempo donde se deben cumplir unas metas sociales aceptadas, la vida debería ser una experiencia de disfrute, aprendizaje, crecimiento y agradecimiento. 

Obvio que somos seres sociales y que la conexión con otros es importante, pero no es con cualquiera, para que esas conexiones sean saludables debe hacer empatía, verdaderos encuentros emocionales donde el interés y el respeto sean los protagonistas, no de cuestionamiento o presión social. ¿Cuánto daño hacemos cuando vamos por la vida cuestionando los comportamientos de acuerdo a unos estándares? Y cuanto daño podemos recibir de la presión social cuando estamos inmersos en dudas o en nuestra propia fragilidad. La presión social puede generar inseguridad, afectar la autoestima, crear sentimientos de inferioridad y sumergir a quien lo recibe en un mar de dudas o cuestionamientos que pueden desembocar en ansiedad e incluso depresión. Puede incluso llevar a la persona a pensar que hay algo malo en ella porque no es «normal» como los otros sin entender la magia de la individualidad.

Disfruta ser como eres, distinto, único, eso es sencillamente maravilloso, terrible es estar como manada, actuando como los demás esperan, dejando que otros escriban el guión de tu vida, otros que probablemente además cuando requieras apoyo probablemente no estarán.

Querer sentirse aceptados es normal, pero por lo que somos, no por lo que los demás esperan de nosotros. Una actitud positiva, una autoestima sólida, la claridad de lo que quieres , la firmeza y la voluntad, son las principales herramientas para que seas lo que desees ser, sintiéndote cómodo contigo mismo más allá de lo que otros piensen.

 Saber elegir con quién rodearnos, aprender a no dejarte contaminar por las opiniones de otros y no convertirnos en jueces de la vida de otros por supuesto, es un excelente camino para obtener bienestar.

Foto de Alex Alvarez en Unsplash



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