¿Te ahogas con las emociones?

¿Te ahogas con las emociones?

Una emoción es una reacción afectiva de carácter subjetivo, personal, cuyo origen es innato en principio (nacemos con emociones), pero también experiencial porque es una vivencia que puede ser muy subjetiva dependiendo a la interpretación que le dé cada uno a lo que sucede en su vida. En ocasiones lo que sentimos no tiene que ver con algo que está ocurriendo en el momento actual, sino por recuerdos o pensamientos que pasan por nuestra mente.

Percibimos las situaciones de acuerdo con nuestros pensamientos y creencias, y desde allí le damos una valoración o connotación que generará nuestras emociones, pero ¿es prudente expresar lo que sentimos?

Generalmente, en las sociedades no es bien visto el expresar emociones. Suele lucir como control o descontrol, pero lo que se reprime se rechaza, no se acepta, pero no por ello desaparece, sino que busca drenar o manifestarse de otra manera, y perjudica nuestra salud y equilibrio.

Si uno guarda lo que siente por miedo a lo que piensen los demás, por temor a quedar en ridículo o por incapacidad para expresarlo, eso termina causando un daño. Las emociones se acumulan y nos perjudican; son como sombras que perturban nuestro cuerpo y nuestra mente.

También es absurdo y perjudicial esperar que la otra persona entienda lo que sentimos; no todos tienen esa capacidad o empatía o sencillamente piensan y sientes diferente, de allí la importancia de saber expresarnos.

Dar rienda suelta a nuestras emociones puede ser perjudicial también cuando no sabemos administrar esta carga. Entonces, ¿qué hacemos? Expresarlas, pero con inteligencia emocional.

Acá te dejo estos pasos:

· Reconocer lo que sientes y por qué lo sientes, y entender que sentir emociones es un proceso legítimo.
· Toma unos instantes antes de reaccionar y observa cómo se siente esa emoción en tu cuerpo, date el permiso de vivirla y comprenderla. ¿Es miedo? ¿Tristeza? ¿Rabia? Muchas veces el principal problema está en la forma en que reaccionamos más que en la situación.
· Entender que eso que sucede es temporal y cuentas con los recursos para superarlo.
· Expresa tu emoción entendiendo que los demás son seres humanos como tú, con defectos y virtudes como tú, y desde allí exprésalas con respeto porque el objetivo que buscas bien sea aclarar o reclamar tiene como propósito ultimo solucionar no agravar el estado emocional.
· Ten presente el momento adecuado porque el contexto también reviste gran importancia en la resolución o no de aquello que te afecta.
· Asume lo que sientes como propio más que responsabilizar al otro. No es lo mismo decir, por ejemplo, “me siento molesta” que “tú me haces molestar”.

Acepta que somos seres emocionales, que sentimos, que no nos movemos en una línea recta emocional, y esto nos hace estar vivos. De modo que luchar por sentir es una tarea destinada al fracaso, frustrante e irracional.

Para finalizar, lo que sí podemos hacer desde el sentir es trabajar para que sean los pensamientos positivos los que predominen en nuestra mente para así dejar que las emociones positivas sean protagonistas, no solo para nuestro bienestar, sino para la salud. Investigaciones han demostrado que las emociones positivas favorecen la longevidad, previenen enfermedades y hasta son sanadoras.

Image by Pete Linforth from Pixabay



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