Te amo

¡Cuánto miedo le tenemos a esa expresión! ¡Cuánta angustia genera pensarla!  Presentimos que si nos arriesgamos a decirla tendremos un boleto seguro al destino: sufridera.

“No lo digas antes que él, no vaya a creer que te tiene comiendo en la mano”.

“Si él te dice que te ama, tú jamás le correspondas, así estará siempre en la incertidumbre y lo tendrás comiendo en tu mano”.

Ambas posiciones están tan curtidas de miedo, son tan estereotipadas, nos alejan tanto de la felicidad de Amar, que cuando las escucho mi mujerabilidad salta y pide a gritos que recapacitemos.

Pasé muchos años -probablemente dos décadas- hurgando en lo más profundo de mí para encontrar ese Amor.

Deshojé margaritas, leí libros, fui a terapia, recé, medité, y de repente me encontré sintiendo ganas de decirles “te amo” a mi mamá, a mis hermanos, a mis amigas, a todos.

Me encontré como una niña, jugando a decirme “te amo” frente al espejo. Uno de esos días era como hoy, el Día de los Enamorados. Tenía años sin celebrarlo en pareja, y cuando recordaba la última, prefería pasar rápido la página y olvidar aquella relación, que fue una auténtica sufridera.

Aquel día salí a pasear conmigo, me compré un regalo, disfruté un helado, y me prometí encontrarme con el hombre que me amara tanto como me amo a mí.

Hoy, 14 de febrero de 2014, con una historia para escribir tres libros, con dolores olvidados, cicatrices que parece hubieran pasado por cirugía plástica, y construyendo cada día mi mujerabilidad, puedo afirmar que comparto este camino con alguien a quien no me dio miedo decirle te amo; nos los dijimos casi al unísono, en la certidumbre más absoluta.

Él come en mi mano y yo en la suya, con la certeza que solo puede sentirse cuando sabes que el alimento se desborda si las manos se unen y deciden amarse con la mente, el alma y el cuerpo.

Sí es posible decir “te amo”, siempre que nos lo digamos primero a nosotras mismas y actuemos en consecuencia.

¡Feliz Día del Amor y la Amistad!

 



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