¿Te cuesta ponerle precio a tu trabajo?

¿Te cuesta ponerle precio a tu trabajo?

Voy a comenzar con unas consideraciones sobre la pobreza y la riqueza, la prosperidad y la miseria.

La pobreza no es sinónimo de carencia de recursos económicos sino de una profunda limitación mental donde no eres capaz de verte obteniendo mejoras y superación financiera, es una profunda falta de fe o una creencia equivocada en relación a la espiritualidad como algo ajeno al dinero, y una autopercepción de víctima, del probrecito yo que suele estar combinada con la envidia a quien si logra avanzar.

De esta manera, la carencia y la abundancia son estados internos, son conexiones vibratorias que establecemos producto de nuestras creencias, se refiere a creer o no que tenemos lo que queremos.

En este sentido muchas personas presentan más dificultad en recibir que en dar e incluso les puede resultar complejo promocionarse a ellas mismas ¿por qué?

En este sentido realicé una breve encuesta en twitter donde pregunté:

¿Te cuesta poner un precio por tu trabajo?

  • Si: 76.8%
  • No: 15.3%
  • Hago descuentos: 7.9%
  • 177 votos

Toda empresa o servicio personal depende de la venta, siempre a nivel comercial hay un intercambio de valor en el que una parte aporta un producto, servicio, o ayuda y la otra parte aporta dinero, dentro de una filosofía ganar/ganar y desde allí no hay engaño, hay un servicio y una retribución económica. Este primer punto es importante que quede claro porque hay personas equivocadas que asocian la venta con manipulación o engaño, grave error.

Podemos tener miedo que nuestra tarifa le resulte costosa y allí llegamos a dar descuentos incluso antes que los pidan y acá subyace el miedo, ¿estaré cobrando lo justo? ¿Y si no me compra? Ten presente que vivir buscando la seguridad es vivir en base al miedo. Cree en ti mismo, cree en tu valor y tu capacidad de entregarlo; para ello debes estar claro como tu producto o negocio ayuda a otras personas, le permite resolver problemas y por ello tiene VALOR.

¿Por qué no valoras lo que ofreces?
  • Sabes lo que tienes que hacer y por ello consideras que no vale tanto pero ¿cuánto te costó saber lo que haces?, una anécdota puede clarificar esto, y es el cuento del técnico que le pide al cliente 10 $ para cambiar un tornillo y el cliente le pregunta ¿por qué tanto? Y el técnico responde: el tornillo cuesta 2 $ y los 8 $ restantes provienen de mi conocimiento que me permitió descubrir donde está la falla y como resolverla ¿Lo ves?
  • Creer que tu trabajo vale menos que el de tus colegas: si te has formado y preparado (y lo continuas haciendo) y aun así te sientes menos con los demás, requieres trabajar tu confianza, tu respeto, tu autoestima.
  • Es una persona amiga o referida por un amigo: uno de los argumentos más comunes para dar descuentos e incluso no cobrar, está bien que puedas dar una consideración especial en el precio pero, de allí a no cobrar hay un largo trecho; es como si lo que hace vale para unos pero no para otros.
  • Ver lo que haces como hobbie y no como negocio: es maravilloso que disfrutes lo que haces al punto de considerarlo un hobbie, eso te dice que estás frente a un talento, algo que sabes hacer y disfrutas hacerlo, ese es el ideal y no por ello hay que dejar de cobrar, al contrario, desde allí lo harás mejor, te distinguirás en positivo.

Estos son algunos de los elementos que pueden afectarte para poder establecer el precio de tu trabajo, puede que tengas otros pero el elemento común es el mismo, la baja valoración de lo que haces o el miedo a perder la posibilidad de venta que te puede llevar a aceptar un valor muy inferior por la seguridad de obtener algo.

Día a día y aún con las mayores limitaciones económicas ves gente comprando distintos artículos, ¿y tú por qué no puedes creer que el tuyo vale?

¿Algunos rechazarán el valor que establezcas? Sin duda y eso está bien, porque te ubicará en el target deseado y te dará tiempo para atender a quienes realmente estén dispuestos a pagar por el valor de tu producto o servicio.

Lo que puede ayudarte es que analices eso que das y determines el valor de tu servicio, lo expreses y se lo hagas saber a los interesados con claridad, es decir, no es solo dar un precio sino explicar con claridad cual es el valor agregado que le estás ofreciendo y si no lo acepta no forma parte del mercado al cual apuntas.

Con este análisis espero que puedas entender la importancia de valorar tu trabajo, ofrecerlo convencido de que representa un aporte para quien lo adquiere, y sentir orgullo y no vergüenza al hacerlo.

Obviamente el altruismo no debe ser descartado, puede que haya situaciones que ameriten que puedas dar un apoyo sin que esto se transforme en la norma. Ten presente que: si cobras poco, nunca te faltará trabajo; pero siempre te faltará dinero.

Valorar tu trabajo es un acto de amor y respeto personal que no esperes que nadie haga si primero no lo haces tu hacia ti mismo.

Foto de Círculo creado por master1305 – www.freepik.es



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