¿Te dejaron? ¡Dignidad!

¿Te dejaron? ¡Dignidad!

Tratar de convencer a otra persona que no te deje o vuelva contigo es perderte a ti, dejar atrás tu dignidad y sobre todo perder tu valor. Ese cuento romántico de demostrar cuan fuerte es tu amor, que todo lo puede incluso el rechazo de otra persona te deja en ese papel triste de alguien sin valor y lejos de atraer a otros los ahuyentas porque tu razón de ser en esta vida es la aprobación o amor de otro. Tu insistencia no va a lograr que te sientas mejor ni que la otra persona vuelva a estar genuinamente interesada en ti, lo que si ocurrirá es que te vas a sentir peor, con depresión, desgaste emocional y terminarás perdiendo el interés por todo. ¿Y tu autoestima? Al piso.
Te transformas en la letra de esa canción que dice yo sin ti no valgo nada, y ¿Quién quiere algo o a alguien que no tiene valor alguno? El amor es, simplemente es, sin tener que rogar o cambiar por alguien. Si fueras un espectador de una situación así, ¿Qué pensarías de esa persona que se rebaja y no tiene dignidad?

Cuando recuperes tu dignidad acabarás con el papel de ser juguete porque en eso también puedes transformarte, en ese instrumento de ocio que tú ex puede utilizar cuando no tiene otra alternativa para luego dejarte otra vez y, en cada paso sentirte aún más hundido y desvalorizado, incapaz de percibir que mientras persigues a ese ser, se te va la vida y con ella las oportunidades de conocer otras personas que te valoren y respeten por lo que eres sin tener que rogar.

Por otra parte, cuando le ruegas a alguien estás reconociendo que es más importante que tu y eso es patético. Amate tanto que cuando esa persona te llame le digas – lo siento, no tengo tiempo para ti – y esto aplica no solo para ex parejas sino para cualquier persona que no reconozca la importancia de tenerte en su vida. Mereces ser amado, grábate eso por favor, mereces ser considerado una persona valiosa a la que hay que cuidar para no perder, pero para ello siente tu importancia, tu valor y deja salir tu dignidad. Deja de creerte débil y darle el poder sobre ti a otra persona, aprende a ser tan valioso que no tengas precio. Acepta la situación, comprende y entiende que no naciste para suplicar migajas de nadie. Al dar la vuelta y aferrarte a tu valoración personal te transformarás en una persona más fuerte e interesante de conocer.



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