¿Te equivocas en la selección de pareja o es mala suerte?

¿Te equivocas en la selección de pareja o es mala suerte?

Sin duda alguna la decisión de iniciar una relación de pareja debería ser una elección consciente más que hormonal y sobre todo una decisión basada en la preferencia más que en la necesidad porque una vez que te subes a ese tren puedes tener un viaje maravilloso o de alto malestar.

Uno de los errores más comunes en el proceso proviene de la desesperación. Si te sientes sólo o sola por la ausencia de ese ser o pareja que te complemente debes estar alerta de no caer en la ansiedad del compromiso porque puedes estarte dejando llevar más por tu necesidad de tener esa relación que por la existencia de un sentimiento profundo, y por la certeza de que esa otra persona es la adecuada para ti.

Si haz tenido varias relaciones en ese proceso de búsqueda y no quieres seguir probando sino encontrar ese ser con quien tener una relación sólida y a largo plazo más que exponerte una vez más a que vuelvan a herirte, si es así por favor presta atención…

Conoces a una persona o te reencuentras con alguien que pareciera ser afín, o crees que cubre esos requisitos que deseas, entonces, ¿Ya piensas en definir esa relación, en darle un nombre sin antes estar seguro de que es la persona adecuada para ti o si realmente te encuentras frente a un sentimiento de amor; es aquí donde te invito a tener cuidado con la desesperación y la ansiedad. Es en este punto donde se cometen una serie de errores que pudieran evitarse.

Rosa, anda desesperada, coloca en los grupos sociales donde participa que quiere vivir un amor, que busca un novio, es obvia la ansiedad que transmite. Hasta ahora, lo que ha conseguido es tanto espantar a candidatos como, atraer a seres que lo que buscan es pasar el rato, quedando inmersa así en su soledad… y su desesperación.

En ciertos casos la tendencia es al contrario, es decir, de una vez esa relación se define como pasajera o peor aún, ni se piensa en una relación como mecanismo de defensa para evitar ser herido, no permitiéndote amar y cercenando la posibilidad de que se transforme en otra cosa, con el tiempo. Este es el extremo y en ambos casos no convienen, ni pensar que cualquier persona es la ideal (desesperación) ni pensar que ninguno puede serlo (defensa para evitar ser herido)

Si al iniciar una comunicación amorosa con alguien, de inmediato lo rotulas como “novio/a” o “pareja”, harás todo lo posible para que se transforme en eso que anhelas y es probable que pases por alto o dejes de lado aspectos importantes de su personalidad, que no te convencen demasiado. Además, puedes llegar a empezar a ampliar tu grado de tolerancia a niveles poco saludables, para que se concrete el noviazgo, lo cual puede traerte mucha decepción.

Adicionalmente, esa desesperación o ansiedad de pareja puede llevarte a que las personas potenciales literalmente salgan corriendo, atemorizadas por la “presión” de ser atrapados en una relación que en ese momento no desean, con lo que muy probablemente perderías valiosas oportunidades.

Lo que te recomiendo es fluir más que forzar o presionar, dejar la ansiedad. El primer paso para ello es no intentar definir la relación al comienzo porque no sabes que es, eso requiere tiempo, permite que la próxima vez que te veas con una persona, haya un ida y vuelta entre los dos, y, si todo va bien, la relación irá tomando forma por si sola, y, si no es así, es mejor darse cuenta y continuar adelante.

Es errado forzar, el otro ser debe querer estar contigo, el amor va tomándose su tiempo y el querer enganchar a una persona en contra de su voluntad trae como consecuencia infelicidad y más soledad.

Otro enemigo del proceso selectivo es el temor a la soledad. En lugar de desesperarte en buscar pareja, lo más sano es darte el gusto de poder disfrutar esa etapa de soltería, de enamorarte de ti, cuidarte y aprovechar las ventajas que esta etapa trae mientras llega la persona indicada que sumará en lugar de restar a tu felicidad. Si lo enfocas desde esta perspectiva te aseguro que te ahorrarás depresiones, te sentirás feliz y desde ese estado de ánimo ya verás que atraes a otros con mucha facilidad.

Con este tema no quiero dejar de darle la valoración a lo grandioso del amor y tener una pareja que te complemente sino a disfrutar esta fase de tu vida, ¿y por qué? Porque tiene muchas ventajas si las sabes aprovechar, entre las que te puedo mencionar las siguientes:

  1. Tendrás más tiempo para dedicarte a tus proyectos y sueños.
  2. Podrás disfrutar de tus amigos y conocer gente sin tener que dar explicaciones, sólo desde el disfrute.
  3. Podrás aprovechar mejor tu dinero, ya que no tendrás que gastar en esa persona.
  4. No necesitas consultar tu proceso de toma de decisiones por otra persona, ¡tú decides!.
  5. Dispones de más tiempo para dedicarte a ti mismo, conocerte, y mejorar esos aspectos donde consideres que debes hacerlo.

Marta había estado casada por más de 20 años y siempre había dejado sus intereses en segundo plano para apoyar los de su esposo. Hoy, una vez superado el duelo, decidió retomar esos intereses que había dejado atrás por falta de tiempo, se inscribió en un gimnasio, salía regularmente con sus amigas e incluso se inscribió en un curso de alta cocina porque el tema le apasionaba, quería ser cheff. Adicionalmente se adentró en el arte de la meditación, practica que le daba paz así como respuestas a sus preguntas y, si bien creía en el amor y amaba la vida en pareja, también disfruta tremendamente esta fase de su vida donde pudo rencontrarse consigo misma y crecer como persona a la par que desarrollaba sus talentos

Otro punto importante que quiero agregar en este tema es el respeto personal,  y la pregunta es

¿Si no te respetas cómo esperas que otros sientan respeto por ti?

Ahora bien, este tema está vinculado con la valoración personal, con el respetarse a si mismo y, desde ese respeto nadie que se valore aceptaría una relación que le haga daño y mucho menos humillarse o mendigar atenciones, sencillamente porque no lo merece y está consciente de ello.

Si eres capaz de mandar mensajes a quien no te escribe, llamar a esa persona que nunca lo hace, dar explicaciones que no se merece, pasar tiempo de tu vida investigando que hace, revisándole su Facebook por ejemplo, te cuento que estás mal amigo, amiga… y el problema nunca será la persona, el problema eres tu. Te has preguntado ¿Qué te hace “suplicar” atención de quien claramente no te la da?

He conocido personas que han hecho cosas aún a sabiendas que no son las más sanas, por ejemplo, una cosa es que desees tener cyber sexo con tu pareja y otra muy distinta que lo hagas con un desconocido (que por cierto ni sabes si te está grabando y puede luego difundir esas imágenes en la red).  Cuando haces lo que sea por llamar la atención, lograrás lo contrario, no sólo te verás muy fácil, sino lo más probable es que no logres despertar un interés genuino en ese ser, más allá del disfrute de ese único momento o de uno que otro momento ocasional.

Quien quiera ser tratado como dama o caballero, debe comportarse como tal… no recibes lo que no das.

Ser selectivo es tu mejor camino, es como utilizar filtros protectores en el proceso, veamos:

Aprender de tus relaciones fallidas: aprender de los errores pasados es una valiosa herramienta para no repetir ciclos iguales con otras personas distintas pero a la vez iguales a esos ex; si no aprendemos podemos tender a recrear relaciones tóxicas una y otra vez para después lamentarnos de nuestra mala suerte o decir “todos los hombres (mujeres) son iguales”.

Entender que los polos opuestos no funcionan: una cosa es tener preferencias distintas a tener valores y creencias contrapuestas; acá debe haber congruencia y similitud como soporte para la toma de decisiones conjuntas y el manejo de las situaciones que se les presenten en la vida, minimizando así la posibilidad de conflicto. ¿Te imaginas que tu creas en la fidelidad y tu pareja no? Que luches por superarte y tu pareja sea conformista, son solo ejemplos de la importancia de coincidir en creencias.

Disfrutar la comunicación: en la primera etapa de la relación con ese despliegue de oxitocina las palabras pueden sobrar pero, al transcurrir el tiempo encontrarán que nada más estimulante como una buena comunicación bien será para compartir como para planificar, decidir y resolver las situaciones que les toque enfrentar. Si hay trabas para comunicarte con esa persona lo más probable es que el desenlace de la relación no sea el más esperanzador. Un nivel cultural similar entre otras cosas es de gran ayuda.

Tener sentido del humor: si eres capaz de encontrar el lado divertido de la vida, reír incluso ante situaciones adversas, tendrás a favor elementos importantes para disfrutar la vida y ser resiliente pero ¿y si esa otra persona es amargada, cara seria, gruñona? Ten por seguro que habrá conflictos seguros y continuos.

Desear y ser capaz de mantener un compromiso: otra coincidencia necesaria es que ambos tengan la firme decisión de transitar juntos un camino y dar a esa relación prioridad ¿Sino que sentido tiene?

Ser capaz de ser interdependientes: vivir en pareja no es una simbiosis, lo que se requiere es interdependencia referida a que cada quien tenga una vida además de la compartida para no caer en la dependencia que supone creer que el otro es una media naranja y qie por tanto no hay vida sin esa persona.

Hoy te invito a considerar que más que mala suerte en el amor lo que hay son malas elecciones que en muchos casos no se superan sino que se repiten una y otra vez.

Imagen de kalhh en Pixabay



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