Te han mentido: algunas verdades en el yoga

Me fascina la ciencia. No quiero decir que quiero ser un científico… pero estoy encantado con el método científico y sus resultados.

También tengo una personalidad bastante escéptica. Por eso trato de no saltar a conclusiones rápidas –he aprendido de mis errores al respecto.

Esta forma crítica de cuestionar la realidad puede llegar a ser muy controversial en la comunidad de Yoga.

Por ejemplo: el reconocido libro Luz sobre el Yoga, de BKS Iyengar, es comúnmente considerado como una “biblia” moderna en lo que respecta a poses de Yoga.

Captura de pantalla 2013-07-19 a la(s) 17.17.24Pero mira esto… En la postura de Salabhasana (la langosta, que aparece en la foto), el libro menciona como algunos de los efectos de la posición:

“Como la columna se estira hacia atrás, se vuelve elástica y la postura alivia el dolor en las regiones sacra y lumbar. En mi experiencia, las personas que sufren de hernias discales se han beneficiado por la práctica regular de esta asana, sin recurrir a descanso forzado o tratamiento quirúrgico. La vejiga y la próstata también se benefician del ejercicio y se mantienen saludables”.

Realmente la columna está hecha de huesos que no se estiran. Y los músculos de la columna no se estiran en extensión, sino que se contraen (o se activan concéntricamente si quieres ser todavía más exacto). Aunque podríamos decir que la región delantera de la columna puede ganar rango de movimiento, eso es muy distinto a decir que la columna se vuelve elástica.

En el caso de hernias discales, aunque en muchas personas este tipo de extensión puede ayudar, en algunos casos puede agravar el dolor. Si tienes a un buen terapeuta de yoga (o un buen fisioterapeuta), puedes averiguarlo sin hacerte daño.

Finalmente, y tal vez lo más importante en esta conversación: no hay ninguna prueba de que la próstata o la vejiga se beneficien con esta postura. Quizás te preguntes:

¿De dónde sacan los profesores de yoga esta información?

Parte es a través de sus “anécdotas personales”, experimentando en su propio cuerpo. Parte es lo que aprenden de sus profesores o de libros como el de Iyengar. La otra parte podría ser lo que cada profesor aprende a medida que enseña a sus estudiantes.

Pero ¿cómo sabemos que las deducciones y observaciones son correctas?

No podemos saberlo.

Si algo nos ha enseñado la ciencia, es que lo que le sirve a Laura no necesariamente le servirá a Silvia.

Incluso si alguna postura puede ayudar a 20 personas en la experiencia de algún profesor, muchas variables podrían haber adulterado los resultados. Es por eso que incluso cuando un investigador usa el método científico, después de que su estudio es criticado por sus colegas, otros tratan de replicar los resultados para verificar la metodología.

Por eso creo que lo único que podemos decir de una postura como la langosta (mencionada arriba) es algo así:

“En esta postura el practicante percibe un masaje abdominal, y es posible que los órganos en esa zona pueden estimularse y de ser así podría ayudar a sanar esa zona”.

Lo sé, suena muy prudente. Pero creo que eso es todo lo que puedo decir responsablemente. El resto serían conjeturas y deducciones sin prueba alguna, y por lo tanto podrían ser una mentira.

Y no queremos eso, verdad?

En el profesorado, cuando enseño metodología de la enseñanza, me aseguro de que este punto sea reconocido por todos.

Como profesores de Yoga, nuestra labor hoy en día es separar lo que sabemos de lo que creemos. Y esta distinción debería ser transmitida a nuestros alumnos…

Simplemente como un esfuerzo de mantener nuestro compromiso con la verdad…

¿Verdad?



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