¿Te pagan por tu trabajo o por tu talento?

Imagen: 123RF Stock Photo

Hace exactamente una década yo estaba trabajando en una excelente, imponente y rentable empresa petrolera transnacional, en mi país de origen, Venezuela. A diferencia de lo que muchos piensan, las condiciones laborales en esas grandes empresas no son muy diferentes a las que puedes tener en una empresa mediana o pequeña, e inclusive existe una súper especialización de tareas que, a pesar de haber tenido un título universitario y manejar un segundo idioma, yo no me sentía diferente de la recepcionista o de la señora de limpieza: estaba no sólo sub-pagada, sino aburrida.

Mi actividad era increíblemente rutinaria: yo era analista de cuentas por pagar y mi trabajo básico era registrar facturas en el sistema. Mi rendimiento (y mi salario) era medido por el número de facturas que yo registraba en dicho sistema, y no por lo que en realidad me gustaba: ayudar a resolver problemas. Mi jefa, quien tenía un talento excepcional para seguir órdenes sin chistar, criticaba constantemente mi “poco rendimiento”, asegurando que otros, con menos grados académicos que yo, eran capaces de registrar más facturas en el sistema en menos tiempo, y por lo tanto eran más productivos porque además les pagaban menos que a mí (era obvio: ellos producían, más pagándoles menos). Ahí estaba yo, con un trabajo envidiable a la vista de mis amigos y familiares, increíblemente frustrada de no poder utilizar más mi cerebro y con un salario que era un lujo para mi departamento, pero que yo sentía que no se ajustaba a lo que yo realmente valía. ¿Alguna vez te has sentido así?, entonces lo que viene seguro te interesa.

Un día me tocó recibir a una “experta” en descripción de cargos, a quien recuerdo con claridad no sólo por compartir el mismo apellido sin ser familia, sino porque luego terminó ejerciendo un cargo gerencial dentro de la empresa. Ella, luego de varias preguntas acerca de lo que hago y como lo hago, llegó a una conclusión que se convirtió en el “Momentum” de mi vida laboral: Joselyn, me dijo, estás perdiendo tu tiempo y tus talentos en este trabajo.

Comencé así a preguntarme que era eso de talento, y revisando entre un lugar y otro, aprendí que el talento es ese algo que te hace único y exclusivo, que utilizado correctamente, te puede colocar en la gloria laboral: Que te paguen mucho por lo que te gusta hacer. Entonces conseguí la diferencia entre trabajo y talento: Un trabajo es algo que te pagan por hacer, y que aunque tú no lo hagas, siempre habrá alguien que te sustituya, por lo tanto quien lo realiza recibe muy poco. Un talento es una persona cuya presencia transforma el entorno, es imposible sustituir porque su actividad está ligada con su ser, y que se convierte en guía y líder para otros. Un trabajador busca empleo y a un talento lo busca el empleo, así de sencillo.

Al mejor estilo de Messi, de Shakira o de Steve Jobs, la persona que conoce su talento se enfoca en ello y sabe mostrarlo al mundo. Puede no sólo ver pasar sus horas productivas con la fugacidad de primeros encuentros de un noviazgo, sino que además se elimina el gran grillete que el 90% de las personas llevan consigo todos los días: trabajar por dinero. Cuando haces lo que te gusta y te pagan por tus talentos (y no por tu trabajo), logras el orgasmo laboral y el dinero se convierte en un flujo de energía de prosperidad imparable.

Desde aquel momento aprendí que el tiempo es la mayor fuente de riqueza y que el talento es lo que me da valor en el mundo laboral. Dejé de ser un medio de ganancia para otros para convertirme en mi coach (enfocarme a la excelencia) y mi mánager (valorarme en el mercado laboral). Luego de ser despedida de aquel “trabajo” por “improductiva”, salí con la convicción de enfocarme en mis talentos, lograr la excelencia y mostrarlos al mundo. Ese talento me permitió entrar por la puerta grande en el país donde vivo, y hoy, 10 años después del aquel “Momentum”, me dedico a lo que amo, se me pasan las horas volando, me siento altamente valiosa en mi entorno, cada mañana es una nueva oportunidad para dar lo mejor de mí y el dinero pasó de ser la causa de mi desdicha, para convertirse la consecuencia de mi placer laboral. Soy libre, próspera y altamente productiva…. Y a ti, ¿te pagan por tu trabajo o por tu talento?

 



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