¿Te resulta fácil confiar?

«Confiar en todos es insensato; pero no confiar en nadie es neurótica torpeza».

 Juvenal

 

Confiar se refiere a la expectativa de que un comportamiento se ajuste a lo que se espera en una determinada situación y es uno de los pilares bases en cualquier relación, sea del tipo que sea.

La confianza es una puerta sagrada hacia tu interior que si se abre ante la persona inadecuada puede traerte daños importantes a nivel psicológico, espiritual, económico o físico, porque lamentablemente no todas las personas son dignas de confianza, ni todo lo que brilla es oro. Se los digo por experiencia de otros y por la mía propia, porque muchas veces he abierto mi corazón antes de tiempo y no siempre el resultado ha sido el más satisfactorio

Esta no es de ninguna manera una invitación a no confiar, al contrario, sin confianza no se pueden establecer relaciones auténticas, pero sí a no ser tan inocentes, a no entregar tu confianza de buenas a primeras sin tener evidencias de que la otra persona es merecedora de la misma. Conoce primero al otro, observa cómo es con los demás, si suele criticar o hablar mal de personas ausentes, si tiene un bajo o alto nivel de empatía y sensibilidad ante el prójimo, si sabe o no reconocer sus fallas, etc.

Una de las ventanas a esa apertura apresurada de la confianza es la sensación de soledad que puede llevarte a la desesperación de confiar, pero si esa confianza se deposita en la persona inadecuada terminarás sintiendo mayor soledad y nuevas heridas. Por eso, una sana inversión es mantener una actitud de apertura, pero de reserva a la vez, esperar a que la confianza aparezca producto del conocer a la otra persona y no a través de sus palabras, sino de sus actos, y que sea así un proceso gradual más que un hecho de entrega arriesgado.

«El que se fía de cualquiera demuestra poca discreción y sensatez: el que de nadie se fía muestra tener todavía menos». Arturo Graf



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