¿Te saboteas el amor?

Muchos caemos en esta energía de sabotearnos el amor que desde nuestro ser anhelamos, pero no lo tenemos consciente. Estamos en una relación maravillosa y de pronto nos quejamos de nuestra mala suerte. ¿Por qué nuestra pareja nos abandona? ¿Por qué es tan mala conmigo, yo que todo di?

En ocasiones podemos estar arrastrando creencias de «aguante y sumisión», de no querer ver aquello que es tóxico en el otro. Pero también existe la otra cara de la moneda. ¿Qué tal si el tóxico eres tú? ¿Qué tal si aquella pareja maravillosa «se da cuenta» que no puede seguir contigo, porque tu creencia de no ser suficiente es tan marcada que haces todo lo posible para correrlo de tu lado? Lo lamentable aquí como reitero, es que no es algo que muchos tengamos consciente.

Simplemente vemos los resultados una y otra vez sin asumir nuestra responsabilidad, sin buscar ayuda cuando sufrimos los impactos de nuestras conductas y elecciones. El culpable es el otro, el que controla es el otro, nos quejamos de todos los defectos posibles sin tomar conciencia de que aquello que nos mueve es aquello que debemos observar en nosotros.

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Es posible que hayas aprendido que el amor es sufrimiento, conflicto, drama, celos y cuando no tengas estos ingredientes sientas que tu relación es aburrida, que no te aman lo suficiente y por ello agitas los ánimos.

Posiblemente también tengas miedo al compromiso. Por ello tengas la sensación de que vas por la vida tropezándote con las personas incorrectas. Pero la verdad es que te las tropiezas porque allí tienes un beneficio adicional que no ves. Te unes a las «personas incorrectas» para no encontrar a la correcta porque en el fondo no quieres permanecer unido en pareja.

Nos saboteamos el amor porque le tenemos miedo a la felicidad. Muchos prefieren quedarse con conductas y patrones conocidos aunque sean tóxicos.

Detrás de este miedo hay una profunda desconfianza en sí mismo, porque creo que no soy suficiente para ser amado tal como soy. Por ello si te encuentras en esta situación en la que aquella pareja madura, sana, leal, hermosa de alma, te dice adiós y tú sabes que tus conductas rompieron el lazo afectivo, ten el coraje para revisarte, para bajar la cabeza con la humildad necesaria que te permita ver tu bloqueo, el miedo real a estar en pareja, ten el valor de pedir ayuda profesional y apoyo familiar. La única forma de que el movimiento y los cambios puedan darse es que verdaderamente estés dispuesto a asumir tu responsabilidad.

 



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