Tener más miedo: una clave para superar tus miedos

Tener más miedo: una clave para superar tus miedos

¿Es posible superar los miedos teniendo más miedo? La psicología indica que sí; y se llama flooding (inundación).

Muchas veces las personas tememos a lo que no conocemos, y, la mayoría de las ocasiones, fantaseamos en negativo en una forma exagerada: agigantamos la fantasía negativa dentro de nosotros acerca de cómo van a resultar las cosas.

¿Por qué sucede? Por condicionamientos, creencias limitantes, percepciones erróneas sobre la autovalía personal, la cultura en la que fuimos educados en la primera infancia, y, sobre todo, por la proyección de la carga de inseguridades, temores y dudas que nos fueron inculcados por las personas mayores con las que crecimos. De esta forma, sus propias inseguridades, inconscientemente, las hemos hecho nuestras.

• El peso de las palabras ante el miedo

Cuando me digo “tengo que vencer el miedo”, es ese mismo verbo (vencer) el que denota una lucha, pelea o confrontación para lograr el resultado que anhelamos. Sin embargo, es mucho más saludable y posible que empieces a reeducar la forma de expresarte. El lenguaje con el que hablamos acerca del miedo -y de todo en general- determina directamente el resultado que obtendremos. Por ejemplo: en vez de decir en palabras o pensamientos: “vencer el miedo”, quizás sea más apropiado: “atravesar el miedo”. Observa la diferencia. ¿Qué percibes?

Al cambiar la estructura de pensamiento, se generan nuevas acciones y posibilidades para actuar de una manera asertiva, dejando atrás eso que tanto te aflige. Se abren ventanas de entendimiento y de oportunidades, en vez de cerrarlas.

También te invito a cambiar todos los “tengo que…” y “debo…/debería…” por “quiero” o “elijo”. Las primeras dos expresiones serán interpretadas como obligaciones por tu inconsciente… y ya sabes lo que sucede cuando nos sentimos conminados a hacer algo que quizás no deseamos. En las segundas, eres tú quien está al mando: escoges lo que es mejor para ti, haciendo una elección consciente y haciéndote responsable de ello. Esto, en apariencia sencillo, provoca un gran cambio que marcará una diferencia fundamental en tu forma de ir creando la realidad que quieres manifestar en lo concreto en tu vida, en cualquier aspecto, incluidas las estrategias para superar el miedo.

• El concepto “inundación”

Como refiero arriba, en psicología existe un concepto que se llama flooding (inundación), que forma parte de la terapia implosiva, atribuida a Thomas G. Stampfl, un pionero en el tratamiento de fobias y otros trastornos de ansiedad. (Referencia: Sarason & Sarason, 2006).

Los terapeutas, que son a quienes debes concurrir ante situaciones que no puedes manejar, indican que se trata de exponer ante la persona aquel objeto o situación tan temida, ya sea en su imaginación o en la realidad, de manera que pueda ir atravesando las angustias y aversiones previamente adquiridas (definición de Masserman & Uribe, 1986).

Las personas ya conocemos esta metodología de inundación y, es más, la aplicamos cotidianamente. Por ejemplo, cuando afrontamos la situación de examen y, aunque provoque mucho miedo, vamos y rendimos las materias y adquirimos gestión emocional para las futuras ocasiones. O cuando he padecido de un miedo heredado, por ejemplo, a consumir ciertos alimentos o a hacer determinada cosa y, de adultos, elegimos conscientemente hacerlo para superarlo.

En el mundo empresarial observo en mi labor diaria que hay personas con cargos directivos que se ven invadidas por el miedo ante la toma de decisiones de cualquier tipo, desde cosas mínimas hasta temas significativos.

La repetición del estímulo que te limita, y hacerlo cada vez con más frecuencia y en mayor magnitud, sería una inundación de eso que necesitas superar.

• Cuatro pasos para atravesar los miedos

Siempre que se trate de miedos manejables y que no generen una angustia inhabilitante para la persona -como el pánico (en cuyo caso hay que trabajar con un profesional de salud, como un psicólogo o psiquiatra)-, es posible que quieras proponerte llevar adelante estos cuatro pasos, y experimentar qué vas sintiendo en cada momento con un proceso de inundación:

Paso 1: Agiganta tu miedo

Para ejemplificar, tomaré un caso real con el que he trabajado: Alicia, profesional sobresaliente, logró un ascenso en su trabajo. Su nuevo cargo incluye la responsabilidad de hablar en público, algo a lo que siempre le ha tenido miedo y hasta pánico totalmente limitante. Es lo que llamamos glofosobia. y afecta, en distintos grados, al 75 % de la población.

La primera fase consistió en ayudarla a imaginar y recrear, desde su estado interno, el miedo al hablar en público; a exagerarlo, a la vez, y en este caso no podía eludirlas por su trabajo, se dispuso a practicar repetidamente situaciones de oratoria aun con su miedo encima, y a tener registro acerca de cómo se va sintiendo. También, a registrar cualquier mejora respecto al estado inicial.

La disposición interna fue de mejor tono emocional, ya que sabía que estaba en un proceso para, precisamente, superar su miedo que la perseguía desde pequeña.

Paso 2: Practica cuando el miedo sea insoportable

Continuando el trabajo, acordé con Alicia algunas situaciones donde iba a estar expuesta, para seguir practicando las formas de atravesar con mayor eficacia su miedo a hablar en público.

Así, generamos tres propuestas distintas, todas reales y que fueron parte de su agenda laboral: la primera, un almuerzo profesional, donde al final dijo unas palabras de agradecimiento ante una mezcla de personas conocidas y nuevas. La segunda, una charla en un aula universitaria sobre un tema de su total conocimiento y dominio. Y la tercera, un bloque en una conferencia con más de doscientas personas, refiriéndose a un aspecto en particular de la coyuntura de su país, desde su rol profesional.

El resultado fue maravilloso en los tres casos, donde no solo pudo lograrlo, sino que, al ir incrementando (inundando) el estímulo que le generaba miedo, alcanzó a gestionarlo, a minimizarlo y a encuadrarlo para llevar adelante sus presentaciones con cierta inquietud interna, aunque definitivamente mucho más relajada y hasta con momentos de disfrute de la experiencia.

Paso 3: Supéralo

A partir de lo vivido, Alicia hizo una revisión de su miedo en estado original, y de la emoción actual sin tantos temores; emoción muy distinta a aquello inicial que sintió progresivamente en su exposición.

Tomando conciencia de sus recursos internos y los que habíamos practicado juntos para el antes, durante y después de sus momentos ante el público, decidió que estaba encaminado el proceso de superación de eso que tanto la había angustiado.

Al poner en verbos en tiempo pasado ese recuerdo tortuoso del miedo al hablar en público, fue más consciente de que es algo con lo que se puede lidiar y llevar adelante; si bien le llevó tiempo y repetición del estímulo que la limitaba para superarlo.

Paso 4: Incorpóralo

Al final, expresó que consideraba haber mejorado un 90 % respecto al miedo escénico que sentía al comienzo; y eligió que el otro 10 % restante lo incorporaría como parte de su desafío a seguir practicando con mayor continuidad.

De esta forma, si lo practicas con continuidad, observarás cómo en la gran mayoría de los casos el miedo irá disminuyendo, y será una emoción que puedas gestionar a tu favor. Ya no sentirás la aprehensión inicial ante el estímulo que antes te paralizaba.



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