Terminó mi relación ¿y ahora?

El mundo no se va a acabar. Si bien es cierto que el despecho es una de las peores etapas que muchas personas puedan experimentar, las rupturas sentimentales son oportunidades para aprender. Naturalmente, podemos sentir pena, dolor, angustia. Lo importante es:

Si la relación ya se acabó, ¿por qué dedicar nuestro tiempo a pensar en quién tiene la culpa? 1.- Una sensación de culpa o dolor no va a resultar atractiva para la siguiente persona que vaya a llegar a tu vida; y 2.- Mejor ocuparse, que preocuparse. Hay mucho por aprender y por ende brindar a quien esté por venir.

¿Qué podemos aprender de nuestras relaciones pasadas?

Son parte del pasado. Justamente. Trata de afinar tu memoria selectiva y de quedarte con lo mejor que te haya brindado ese intercambio.

Nadie te pertenece. Muchas veces solemos confundir el compromiso con la dominación. Cada una de las partes debe ser consciente de esto. No manipules sus decisiones ni ejerzas una influencia mayor. Lo ideal es conversar siempre: eso crea lazos que se rompen con dificultad.

Tiempo para mí. Todos lo necesitamos. Incluso si viven bajo el mismo techo y compartan mucho de su tiempo libre, hay que recordar que al mundo solos vinimos, y por ende debemos regalarnos cierto tiempo solos, o con nuestros amigos o familia, fuera del espectro de la pareja. Es bastante doloroso darse cuenta de que nos alejamos de nosotros mismos en aras de entregarnos por completo a la otra persona.

Cada quien es dueño de sí mismo. Es falaz creer que podremos cambiar a nuestra pareja. Por ejemplo: te enamoraste de una persona gruñona. No trates de cambiar eso, trata de cambiar la manera como tú reaccionas. Las personas que ceden constantemente a las peticiones o deseos de su pareja se van convirtiendo en una especie de bomba de tiempo que, inevitablemente, explotará.

La pasión no dura para siempre. Aprende a diferenciar entre deseo sexual y amor. Una cosa es vestirse para una cita, hablar para impresionar, perfumarse, y otra aceptar a la persona con sus defectos e imperfecciones. Para eso, elementalmente, debemos amarnos y aceptarnos a nosotros mismos primero.

Hay relaciones que vivimos solamente para aprender a dejar ir. No enseñan a soltar los amarres y a perdonar con el corazón.

¿Tienes algún consejo que desees compartir con nosotros?



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