El terror ataca de nuevo

El terror ataca de nuevo

Esta semana la ciudad de New York revivió momentos de horror ante la acción de un atacante solitario que, llevando consignas del Estado Islámico, decidió arremeter con un vehículo de carga a más de 20 peatones y ciclistas que circulaban por una vía al sur de Manhattan.

Si bien, no es el primer incidente de esta naturaleza, nunca una agresión bajo este modus operandi había ocurrido en suelo norteamericano.

Ya en 2010, la revista Inspire, órgano de difusión de Al Qaeda, había publicado una guía para utilizar vehículos de carga como “podadoras de césped no para segar la hierba sino para acribillar a los enemigos de Alá”. Desde entonces han venido escalando ataques, pero a partir de 2016 con la acción llevada a cabo por Mohamed LahouaiejBouhlel, tunecino, en el Paseo de los Ingleses en Niza, durante las fiestas nacionales francesas dónde mató a 84 personas incluyendo a varios niños, los arrollamientos se han incrementado a un ritmo preocupante. Desde septiembre de 2014, cuando el portavoz de ISIS, Abu Muhammad al-Adnani, realizó un llamado para asesinar a los no creyentes con una piedra, o masacrarlos con un cuchillo, o atropellarlos con su auto, los terroristas han aumentado el empleo de esta táctica. La ONG Proyecto contra el Extremismo (CEP por sus siglas en inglés) ha documentado al menos 34 ataques que han involucrado el uso de vehículos como armas de terror.

Este suceso de New York no tomó a las autoridades por sorpresa. De hecho, la policía de la ciudad había venido haciendo un trabajo de inteligencia visitando a las empresas dedicadas a la renta de camiones para alertarlas sobre el perfil de potenciales atacantes, aunque SayfulloHabibullaevicSaipov procedente de Uzbekistan, conductor del vehículo y responsable del ataque, nunca habría sido investigado, según señala el propio FBI, sin embargo es muy temprano para  adelantar resultados de una investigación que apenas comienza.

Vale la pena apuntar que detrás de estas acciones diseñadas para causar terror en la población civil existe una planificación cuidadosa que en ocasiones hacen dudar si sus autores son realmente “lobos solitarios” o existe detrás una organización que ofrece asesoría y logística para la comisión de los ataques. En este caso particular, Habibullaevic escogió el día de Halloween en una localidad cercana a dos prestigiosos colegios justo a sus horas de salida. Condujo con su camión a alta velocidad por una ruta de ciclistas por casi 20 cuadras con la intención expresa de causar daño a quienes desprevenidamente circulaban por la ruta. De no haber impactado contra un transporte escolar sobre una calle que cruzaba la vía, las consecuencias habrían sido aun peores. Afortunadamente, la policía de la ciudad logró someter al individuo causándole una herida no fatal.

Surgen ahora muchas preguntas; ¿Cómo un individuo dentro de los Estados Unidos alcanzó estos niveles de radicalización?, ¿Por qué no había sido identificado antes?, ¿Quiénes son sus posibles conexiones dentro del país?

Entre los primeros hallazgos se encuentran dos teléfonos móviles con videos de ataques similares. Dentro del vehículo, el sujeto dejó una carta a manera de proclama declarando su vinculación con ISIS. Asimismo, en su presentación ante una corte federal manifiesta que no siente arrepentimiento alguno por lo sucedido y se lamenta por no haber podido avanzar más en su recorrido de muerte.

No cabe duda de que Occidente se enfrenta a un despertar de nuevas y poderosas amenazas. Hoy más que nunca, la seguridad confronta un reto de grandes proporciones en los que la inteligencia como proceso clave debe exigirse al máximo para identificar, marcar y neutralizar a individuos capaces de destruir en minutos la vida de decenas de personas y la reputación de una ciudad.



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