Tiempo, curioso elemento que no está a la venta

Hace mucho tiempo que no escribo y puede que la razón sea falta de tiempo, que curioso es este elemento. Precisamente cuando el ritmo de vida es complejo solemos robarle horas a las cosas que nos gustan y que usualmente hacemos en solitario como leer o escribir; otra de las cosas a las que le solemos robas horas es al sueño y no sé cual de todas las alternativas es peor.

De las pocas verdades universales y para todos los públicos es que un día tiene 24 horas. Bien, empecemos a restar; 8 horas para dormir, ya me quedan 16 de las que normalmente y de lunes a viernes hay que emplear 8 en el trabajo de aquí que solo quedan 8 para todo lo demás; el asunto ya se complica desde la perspectiva cuantitativa.

¿Será por eso que hay trenes más rápidos? Puede ser pero no hay que quitarle mérito a los desarrollos y avances de la ingeniería y otros que están implicados en esto y ya que estoy reflexionando sobre el tiempo que menos que reconocer el tiempo que han invertido en ello.

Entre las curiosidades del tiempo una de las que más recuerdo es haber asistido una conferencia de comunicación en tiempos de crisis  y la palabra más repetida fue Tiempo; y es que quién no se ha sentido atormentado por el reloj, me parece que los Relojes blandos de Dalí es de las mejores representaciones de la melancolía que podemos sentir por el tiempo; ese en el que nos justificamos cuando hacemos o no algo. Justificación o no, lo cierto es que este recurso hay que usarlo lo mejor posible.

Personalmente, por más que he intentado encontrar la fórmula mágica para hacer todo pues no la he encontrado y me parece que la sensatez es lo más viable y así poder escapar del estrés que genera la falta de tiempo y la inevitable factura que termina pasando este “moderno” mal.

Bueno pero no todo es tan malo como parece, se puede ser más eficaz en la gestión del tiempo planificando, en especial los días que de antemano sabemos serán complejos. El tiempo empleado en planificar es una manera de invertirlo y no malgastarlo; para esto las agendas suelen ser buenas aliadas. Delegar puede ser una buena estrategia pero cuidado en quien lo haces no sea que explicando lo que tiene que hacer y supervisando al final inviertas más tiempo que sí lo haces tú.

Ahora bien, hecha la ley hecha la trampa; pasa un día sin agenda con la libertad de hacer lo que quieras a la hora que te apetezca, es lo que yo llamo un día de Windsurf Life; es algo así de ir a donde te lleve el viento y disfrútalo sin remordimientos. Importante ese día también hay que olvidarse del email que llegan, el teléfono y que parece que si no los respondes el mundo se puede terminar por tu culpa.

Para muchos hay ladrones de tiempo, así que a determinar donde están y eliminarlos. Aquí hay sorpresas porque sí lo miras con detenimiento quien crees es un ladrón al final te aportan tanto que al final es todo lo contrario y no te olvides que  un beso dura lo que dura un beso, que no sabes sí mañana vas a tener tiempo de darlo.

 



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