Tiempo dame tiempo…

Ahora sí quiero un día de 26 horas. Cuando llego a casa y Mi Manu está dormida me siento como si me dieran un gran portazo en la cara. No hay función. El día termino y yo la vi y atendí escasamente unas horas en la mañana. Luego entiendo que es parte de nuestro crecimiento. Me lanzo un salvavidas y me digo: “la calidad es mejor que la cantidad de tiempo” y el fin de semana, estar con ella, atenderla, alimentarla, jugar con ella se convierte en un evento impostergable, valioso y aprovechado al máximo.

En un intento por quitarle protagonismo a mi cuita y hacer de ella un sentimiento más generalizado, me lancé a los pasillos de mi trabajo a realizar entrevistas; tratando de echar mano a consejos y estrategias de otras compañeras y amigas.

Luego de hermosas confesiones, donde en algún momento debimos parar por voces entrecortadas y advertencia de lágrimas, descubrí que no estoy sola en esto. En mayor o menor intensidad el sentimiento de culpa nos lleva a preguntarnos: ¿será suficiente el tiempo que le doy a mi hija(o)?

madre_hija_frutaLas madres que debemos trabajar, para compartir responsabilidades con nuestra pareja o simplemente cubrir solas ambos roles, luchamos contra reloj para cubrir espacios importantes con nuestros pequeños y lamentablemente la duda siempre estará allí. Sin embargo hay herramientas de las que podemos hacer mano para edificar estrategias, por ejemplo podemos programar horarios y tareas para que la mañana rinda y podamos compartir la mesa en el desayuno; de igual manera para el final de la jornada. Una amiga me contó que aprovecha el trayecto al Maternal para escuchar la música que le gusta a su niña, entonces cantan, conversan, se divierten. Otra va adelantando quehaceres en la semana para que sábado y domingo sean de actividades en familia. Otras realizan los quehaceres e involucran con sus pequeños de manera que se sientan parte de la familia y que su participación contribuya al bienestar de todos.

Otro punto importante es la calidad de bienestar que le brindamos en sustitución de nuestro cuidado: niñeras cariñosas, responsables y en sintonía con nuestro plan de educación, la abuela –materna o paterna- tan insustituible como nosotras mismas, tareas dirigidas o actividades complementarias. Lugares donde nuestro pequeño se sienta seguro, cuidado y amado.

De nada sirve lamentarnos por el tiempo que no podemos darle. Debemos aprovechar la ocasión que tenemos para estar con ellos. El tiempo, tal vez corto para mi, que soy un adulto sometido al día a día y el estrés, para Manuela parece suficiente. Lo que realmente disfruta es que estemos juntas, haciendo tareas, jugando, cantando, pero juntas. Los niños son maravillosos maestros del aquí y ahora, de vivir el presente a plenitud, para los que  sólo existe el momento que, de manera comprometida y sincera, dediquemos a darle un abrazo, una sonrisa, a escuchar su vida. Tu atención es lo que hará que la calidad supere, por mucho, a la cantidad.

 



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