Tiempo de Navidad, tiempo de solidaridad

Casi siempre vemos la solidaridad como “algo que podemos hacer por las personas desfavorecidas”. Visto así, somos solidarios cuando donamos un juguete en Navidad para los niños pobres. Pero acaso no es ser solidario también, ¿cuidar la mascota de mi vecino cuando tiene un familiar enfermo? o ¿llevar en mi auto a su escuela al hijo de mi vecino, aunque tenga que salir 5 minutos más temprano?

La solidaridad es un valor que se debe fomentar en la niñez, pero que hay que cultivar durante toda la vida. Si en este momento te detienes a pensar en cómo puedes ser solidario hoy, seguramente tu primera respuesta sea “dándole algo de comer a un indigente o donando un dinero a determinada ONG”.

Pero la solidaridad no es circunstancial, y aunque generalmente aflora en los momentos más tensos… tragedias, duelos, catástrofes… y durante la Navidad, se puede practicar en cualquier momento y lugar. 

Ser solidario es compartir tu tiempo con quien necesita que le escuchen, brindar tu mano al que necesita que le sostengan. Ser solidario es quitarse la corbata y ensuciarse las manos para construir, limpiar, cocinar para otros. Ser solidario es enseñar sin obtener nada más a cambio que el placer de dar conocimiento.

Ser solidario es sencillamente lo que León Gieco pidió a Dios en su oración Corazón solidario: “que el dolor no me sea indiferente”.

Gracias a la solidaridad nos unimos con otras personas. Quizás compartamos su causa, pero aunque no sea así, ser solidario supone socorrer al otro en sus necesidades, significa ponerse en su lugar, ver las situaciones desde su punto de vista y apoyarle tal como tú mismo quisieras que te apoyaran.

Para fomentar la solidaridad en los niños, los expertos de la Asociación Mundial de Educadores Infantiles sugieren:

  • Valorar el esfuerzo, la bondad, la generosidad y el altruismo de nuestros niños. No solo deben ser aplaudidos el rendimiento escolar y deportivo.
  • Tener cuidado con la competencia. Aunque puede resultar muy estimulante y positiva si se maneja bien, también puede generar rivalidad y alejar a los más pequeños de la cooperación con otros.
  • Predicar con el ejemplo. Los niños necesitan ejemplos para contrarrestar los valores negativos que perciben en la sociedad.

Asimismo, pueden leerles cuentos, fábulas y narraciones cuyo argumento esté basado en la solidaridad.



Deja tus comentarios aquí: