¿Tiene la existencia humana otra meta que no sea el consumo?

Estamos “entre rejas”, capturados en una red que nos une, nos encierra y determina todos nuestros valores: la sociedad de consumo. Nosotros tenemos que vestirnos de determinada manera, comer ciertos alimentos, trabajar según lo prescrito, comportarnos de forma aceptable, y adherirnos a la forma habitual de pensar.

No tenemos nuestros propios gustos, pero tenemos esos hábitos con los que la sociedad nos “alimenta a cucharadas”. Ella nos da nuestras creencias y nuestras acciones; nos afecta ahora por medio de sus canales, algunos de los cuales pueden no ser reconocidos ni rastreados.

Como resultado, la persona no sabe quién es ella en absoluto. Después de todo, a ella se la coloca en el sistema, se la programa y se la llena de mensajes que originalmente no tienen relación con ella. No hay nada que podamos hacer al respecto; no podemos eliminarlos o quitarlos de nosotros mismos.

Sin embargo, está claro para todos que el futuro no se encuentra en la sociedad de consumo porque es imposible ser productivo todo el tiempo. Lo principal es que nuestros deseos ya no están dirigidos hacia adquirir y desechar constantemente. ¡Ya estamos absteniéndonos de esto! Al parecer la próxima etapa  de evolución de la humanidad no estará involucrada en esta necesidad de adquirir y manufacturar, de comprar y fabricar una y otra vez.

Esa etapa ya la  estamos dejando atrás. Aunque aún estamos motivados por los deseos y las características del éxito personal, descubrimos que es posible dirigirnos hacia un espacio más amplio que se revela, donde estamos todos interconectados y nuestra realización ya no será individual sino colectiva. De ese modo nos identificaremos con algo completamente nuevo que es un mundo en que satisfacer las necesidades del otro serán la base para la felicidad.

¡La persona tiene posibilidades en esta vida —no en alguna vida después de la muerte— de realizar este objetivo! La naturaleza nos empuja hacia esto, hacia la unidad por sobre todo. Para lograrlo, la sociedad tiene que cambiar sus valores y para ello es fundamental una educación que nos integre, que valorice a cada una de nosotros ya que formamos parte de un mosaico, un lego que nos va añadiendo para crear una imagen completa de perfección: un sistema integral que nos hace estar en armonía y equilibrio entre todos y con la naturaleza.



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