Tips para tu primera clase de yoga

Tips para tu primera clase de yoga

Finalmente lo has decidido. Has oído tantas cosas que decidiste empezar a escuchar. Probablemente escuchaste que es bueno durante el embarazo, que te puede ayudar a alcanzar el éxito, que puede ayudar a las comunidades más vulnerables, y capaz hasta escuchaste que puede hacer del mundo un lugar mejor. Todo eso es cierto sobre el yoga, y te conquistó la idea.

¡Felicidades! ¡Vas a entrar a una nueva dimensión de tu cuerpo y tu mente! (Porque tus averiguaciones ya te habrán arrojado ese dato; que el yoga busca el equilibrio entre el cuerpo y la mente). Probablemente dudaste un buen rato antes de decidirte, y ahora que es así, es necesario que sepas algunas cosas que te ayudarán a empezar en tu primera clase:

  • No vayas con el estómago completamente lleno o completamente vacío. Lo ideal es manejar un lapso de tres horas desde tu última comida al momento de empezar la clase. Si el hambre te dobla, entonces toma un ligero aperitivo, no muy grasoso, ni muy condimentado. Unas almendras, o una barra de granola harán tiempo para que después de la clase pueda comer. Primer error: no comas en exceso al final, para “reponer”. Come despacio, y así tu estómago se irá llenando lentamente con cantidades moderadas.
  • Escoge la ropa adecuada. Quizás has visto que hay muchas líneas de ropa dedicadas al yoga. No comiences por ahí. Si con el tiempo has descubierto que te gusta esta práctica, entonces puede ser bueno invertir. Para comenzar, consigue una ropa que te de libertad, comodidad, que no restrinja tus movimientos. Tampoco algo muy holgado, para que el instructor pueda ver tu cuerpo y hacer las correcciones. Si ves que en el centro a donde vas la cosa gira más en torno a la moda, aléjate y busca otro, pues el yoga no es moda, ni debe ser muy fancy. Mientras más sencillo, mejor.
  • Dile al profesor que es tu primera clase. Mientras más personas se acerquen a la clase, estarán más dispuestos a ayudarte, porque nadie mejor que ellos para saber que el yoga debería alcanzar a más gente. Dile si alguna vez tuviste una lesión fuerte, o si te duele recurrentemente algo, para que te indiquen qué posturas debes evitar durante la clase, con sus subsiguientes alternativas.
  • Toma agua antes de la clase. Vas a sudar, y bastante. Así que es bueno tener reservas en el cuerpo.
  • Prueba una clase que sea multinivel. Así podrás rodearte de otros principiantes, pero también de estudiantes más avanzados, lo cual puede ser motivador. Reta a tu mente. Elimina los prejuicios. En lugar de pensar “jamás en la vida podré hacer eso”, di: “voy a lograrlo”. Tu mente es poderosa.

Al final de la clase, o al día siguiente, es posible que tengas dolores en algunas partes del cuerpo: habrás utilizado músculos de tu cuerpo que han podido estar inactivos por años: ¡se están despertando! No desistas. Durante el día, haz ejercicios conscientes de respiración, durante algunos minutos: respira profundamente, y visualiza que el aire que inhalas es una caricia que alivia la zona de dolor, ¡y no te pierdas la segunda clase! Miles de personas lo han comprobado: el que persevera, vence.



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