Todo el amor en una sola canasta

Vivimos en una sociedad donde la idea romántica del «gran amor», «único amor» o el «amor sacrificado» es un modelo que muchos seguimos, consciente o inconscientemente. Leemos libros y vemos películas donde el o la protagonista da su vida por su único amor, ya sea una pareja, un hijo, su trabajo, etc. Suspiramos pensando en lo bello que sería ser uno de los dos lados de esa balanza amorosa: el amante o el amado.

Todo esto suena bonito pero a la hora de traducirlo a la vida real podemos ver que no todo es tan dulce como parece y, más allá no es tan sano emocionalmente como se espera. El ser humano tiene una capacidad muy amplia para dar amor y cuando la concentra en un único objetivo, comienza un juego de poder entre amante y amado que termina en pervertir el verdadero sentido del amor y crea sentimientos terribles como la culpa.

Cuando uno de los miembros de la pareja convierte al otro en el gran amor comienza a asignarle cualidades y características más allá de las reales, lo endiosa. Nadie sobre la tierra es tan bello, dulce, inteligente como mi amor. Pero, por otro lado se vuelve implacable con cualquier cosa que en su actitud difiera del ideal que ha creado y puede castigarlo o someterlo con lástima indefinidamente.

amor-canasta1Un ejemplo claro es aquella persona que idolatra a su pareja pero siempre está insatisfecha con su actitud. Nada de lo que hace la hace feliz: si le compra flores, no son sus preferidas. Si la lleva al cine, no le gustó la película (que el otro escogió claro está). Y finalmente, acusa al otro de ser insensible a sus necesidades y no amarlo lo suficiente, a pesar de que ella da la vida por él.

Otro ejemplo es la madre que centra toda su energía amatoria en un hijo y lo protege como una gallina en forma excesiva pero contradictoriamente es terriblemente exigente con él y lo acusa de no ser todo lo que ella espera.

En ambos casos, el amante ha decidido centrar todas sus expectativas amorosas en un solo ser y el amado, inocente de este hecho sufre las consecuencias de esa situación. El amante tiene tanta necesidad de que el objeto de su amor lo llene totalmente que en su desesperación lo maltrata y comienza a mellar su autoestima sin darse cuenta.

Se convierte en una suerte de «amor en estado terminal» que está destinado a matar a uno de los dos, tarde o temprano. El amado comienza a frustrarse al no lograr llenar las expectativas del otro, no porque sea incapaz de hacerlo sino porque lo que se espera de él va mucho más allá de lo real, lo lógico, lo sensato. Siente culpa, obligación y tristeza al no lograr ser quien se desea que sea.

amor-canasta2Toda persona tiene un potencial infinito de dar amor y lo que debe entender es que viene en diferentes presentaciones: según la edad y necesidades del cliente pero para todas las ocasiones. La amistad, el amor por los hijos, padres, hermanos, trabajo, proyectos, hobbies, etc. son variaciones de un mismo sentimiento que ejercitadas en la forma y la dimensión correcta llena el espíritu humano.

Lo importante es concientizar que el amor, como los huevos, no puede estar todo en una misma canasta porque pierde su esencia. Dar amor implica abrir el corazón, aceptar al otro, no esclavizarlo a nuestras más profundas necesidades sin piedad.

Haga la prueba, no solo ame mucho sino a muchos y descubrirá un mundo que nunca lo hará sentir decepcionado.



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