Todo en la vida se trata de Decisiones

En los siguientes párrafos plasmaré algunas ideas sobre el tema de las decisiones y cómo considero que afectan la vida en general. Se trata de ideas propias, creencias, basadas en el aprendizaje acumulado en estos 47 años de tránsito por el mundo.

Las decisiones que tomamos en la vida, desde el mismo momento de abrir los ojos en la mañana, son las que nos llevan a definir lo que somos en el mundo. Los que creemos que existe un solo Dios, debemos saber que Él nos creó con libre albedrío. Nos colocó en el mundo, y nos dio el poder de elegir, de decidir. No se debía comer del árbol prohibido, y allí decidimos, a pesar de lo indicado por el Supremo Creador, optar por lo que mejor nos parecía, y decidimos comer de ese árbol. Pudimos haber decidido no comer nunca de él; pero esa decisión cambió el resto de la historia. Esa decisión impactó tanto que aún se recuerda.

No es tema de discusión en este momento, sobre qué habría pasado, si la decisión hubiese sido otra, hay opiniones al respecto, más, eso cae en el terreno de la especulación, y podría extenderme demasiado.

Desde el mismo momento en que suena el despertador, o que despertamos sea como sea, tenemos el poder de decidir si seguimos durmiendo o nos levantamos. Algunos dirán que “tengo que levantarme”, pues no, podemos decidir no levantarnos. Y aquí recuerdo lo que tanto decía mi difunta madre, “una cosa es que no puedas y otra que no debas”, sabiduría de vida que tenía la señora.

Quizás no debo hacer algo, pero siempre puedo decidir hacerlo. Sólo que cuando ya somos adultos (con 3 dedos de frente como dicen por allí), tenemos la capacidad de entender que cada una de nuestras decisiones, por pequeñas que sean, van a traer una consecuencia, inmediata o no, y debemos tener la suficiente madurez de asumirlas.

En el caso de no levantarme tan pronto suene el despertador un día lunes en el cual tengo una reunión importante a las 8 AM, debo saber que lo más probable es que llegue tarde, y debo luego asumir las consecuencias que pueda acarrearme esa decisión. De nada vale lamentarse después.

El tomar una vía o la otra para llegar al trabajo, el comer huevos con tocino o cereal con leche, estudiar para Docente o Astrofísico, el decirle a una persona “las verdades que se merece” o no, irse del país o quedarse; toda decisión influye, se quiera o no, en la vida que podamos tener.

Claro que hay decisiones que han impactado nuestra vida y que no las hemos tomado nosotros, así también nosotros hemos tomado decisiones que han impactado la vida de otros. Nuestro nombre, o dónde nacimos, no fueron decisiones nuestras, sin embargo cargamos con las consecuencias de ellas. El nombre que decidimos para nuestros hijos, o el colegio que escogimos para ellos, impactaron en la vida de esos seres, en su futuro, tomamos decisiones que afectaron a otros.

Por eso debemos detenernos un poco, no tomar decisiones apresuradas, y estar atentos a las consecuencias que ellas nos pueden traer, quizás para el resto de nuestras vidas. Hay decisiones que por más pequeñas que sean, pueden determinar un gran cambio en nuestro futuro.

¿Que sería de mi vida si el día que tenía mi entrevista de trabajo no me hubiese levantado para asistir? ¿Será que igual estaría trabajando donde he estado por 23 años? ¿Y si hubiese decidido no ingresar en ese entonces? ¿Tendría un empleo como el que tengo ahora?

No hay respuestas ciertas a esas preguntas. Allí entrarían los que creen en el destino, a decir que ese era mi destino y que de alguna manera o de otra lo iba a lograr, y que igual estaría hoy donde estoy. Que aburrido sería que toda la vida esté escrita, porque nada de lo que pueda hacer o decidir cambiaría ese “destino”. Creo que tenemos el poder de decidir.

Como dije en principio, Dios nos creó con libre albedrío, y ese es el poder que tenemos para ir edificando día a día nuestra propia vida, y quizás la de otros. El seguir en el camino que estamos o dar un giro trascendente, depende de cada decisión que tomemos. Debemos ser responsables con las decisiones que tomamos desde las más simples a las más complejas, saber decidir, porque al final: Todo en la vida se trata de Decisiones.



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