Todos los días con actitud y visión positiva

Estudiar sigue siendo, luego de tantos años, una experiencia inolvidable. Al hacerlo con un grupo de nuevos amigos tan fabulosos las experiencias y vivencias son cada vez mejores; y cuando el tema es apasionante, la combinación de satisfacción total es ya algo increíble. Sabemos que compartir significa mucho más que el simple hecho de decir o dar algo, sobre todo sin esperar algo a cambio. Compartir, por ende, con un nuevo grupo de amigos, profesionales todos además de excelentes personas, es algo que nos debe llenar de alegría.

Y el hacerlo estudiando algo tan novedoso e interesante como lo es la Psicología Positiva se transforma en algo enriquecedor.

Luego de dos interesantes trimestres, esta semana un grupo de amigos terminamos el Diplomado en Psicología Positiva en la Universidad Metropolitana de Caracas. Para los que todavía no conocen del tema, además de invitarlos a conocer un poco más de él, les puedo decir que es esa nueva aproximación a lo que debe ser, al enfoque positivo de la vida. Es el entender que el estudio de la mente humana se debe realizar no solo como era anteriormente, para curar enfermedades mentales, sino, además, en el momento en que la mente está sana y quizás en su mejor momento.

La Psicología Positiva, por ende, es «la rama de la Psicología que estudia las bases del bienestar psicológico y de la felicidad, así como de las fortalezas y las virtudes humanas».

Eso nos llevó por un viaje de seis meses que se inició con un estudio de la filosofía griega, pasando por los grandes filósofos de la historia, para llegar a entender las seis principales virtudes universales de la humanidad. El adentrarnos en temas como las fortalezas de carácter, los hábitos saludables, la visión optimista de la vida, conociendo que sí, a pesar de todo, nos damos cuenta de que nuestra vida debe estar enfocada en ese balance entre lo personal y lo profesional, entre lo positivo y lo real, conociendo que en cada encuentro podemos crear un momento mágico y positivo viendo que vamos a envejecer con nuestros seres queridos. Pero al final es que cada uno de nosotros se da cuenta de que nos convertimos en algo más que lo que éramos inicialmente, algo que transmite una nueva energía, muy positiva por cierto.

Es por ello que ya formalmente este nuevo grupo de graduandos del diplomado nos convertimos en Promotores de Bienestar. Un término para muchos desconocido, pero que para quienes ya lo conocemos es algo que puede marcar la diferencia, no solo en nosotros, sino en todos a quienes conocemos. Es nuestra manera de influir, de dar algo positivo, de enfocarnos en lo bello de la vida (por supuesto nada fácil en nuestro entorno actual, pero es allí precisamente donde crecemos, donde cambiamos, donde aportamos con esa nueva gran actitud).

A este maravilloso grupo de nuevos amigos y a nuestros excelentes profesores, les doy las gracias por haberme (y habernos en conjunto) permitido crecer, de una manera más positiva, optimista, clara y diferente. Así hacemos una pequeña diferencia que puede llegar a tener un gran impacto.

¡Felicidades a todos mis compañeros, nuevos promotores de bienestar!



Deja tus comentarios aquí: