Todos podemos elegir

Todos podemos elegir
Sarah Clarkson, autora del libro Book Girl: Un viaje a través de los tesoros y el poder transformador de una vida lectora, nos dice que “Las historias dan forma a nuestra existencia porque reconocemos en lo más profundo de nosotros mismos que la vida misma es una historia. La historia del mundo comienza con una especie de «érase una vez» o «en el principio… somos agentes de la historia en curso”.
“Soy solo una niña, decía Sarah, entre los muchos peces en el mar.”, comentaba Astrid desde Suez. 
“Soy solo un escritor, un escritor entre los muchos soñadores”, nos decía Bill en Canadá.
“Soy la única niña en mi pueblo que completó sus estudios y logró sus sueños”, nos dijo Ahlam Ahmed Gya de Yemen

Estas historias, o las tuyas, mías, nuestras o de otros, son las que le han dado forma a la vida humana como la conocemos. Buenas o malas, mejorables o no, con sus deficiencias y sus dificultades, pero también con sus cosas bonitas. Al final, la realidad no la conocemos, la interpretamos. Lo que sí sabemos es que al vivir descubrimos que la libertad es una cualidad de la humanidad. La libertad nos da la posibilidad de elegir, y al elegir, escogemos entre lo que debemos hacer y lo que queremos hacer.

Creo que una de las partes más difíciles de ser, pero sin duda de las más importantes, para mí, y quizá también lo es para muchos de ustedes, es la posibilidad de elegir. Y en ese camino nos damos cuenta de que generalmente elegimos el camino difícil sobre el camino fácil. Lo que quiero decir, es que la mayoría de nosotros podríamos haber tomado la manera fácil de resolver las cosas, pero escogemos lo difícil; hay una forma sencilla de buscar soluciones, pero escogemos lo complejo. Quizá es la psique del ser humano, pero muchos de los problemas que tenemos en el mundo se pueden resolver de forma más sencilla, sobre todo cuando los egos se dejan de lado. Pudimos tomar clases para aprender sobre ciertos temas, pero muchos no lo hacen, bien por flojera o falta de tiempo, o porque no tienen los medios, o porque tienen miedo, o porque no los dejan o por otras circunstancias. Lo que quiero transmitir al escribir estas líneas, es que cuando nuestras palabras emergen en este mundo, que de una u otra forma logran llegarles a otros y así, al impactarlos o influenciarlos de manera positiva, podemos todos y cada uno de nosotros hacer la diferencia. 

Debemos entender lo que verdaderamente es el poder de elegir.

Elegir es el poder de tomar tus propias decisiones, tus decisiones personales, sean estas grandes o pequeñas, importantes o cotidianas, pero decisiones al fin que marcarán nuestra vida, nuestro futuro, y nuestro porvenir. Y de nuestras decisiones de hoy venderá nuestro futuro. Cada decisión, bien sea la que tomemos o no tomemos, tiene al final dos posibilidades: de dar resultados o de producir consecuencias. De allí que sea muy importante conocer cómo debemos tomar las mejores decisiones personales, familiares, académicas, profesionales y de cualquier índole, pues al final lo que esperamos son los resultados futuros positivos de todas las decisiones que estemos tomando hoy y en este momento.

A veces perdemos de vista el hecho de que en todo momento estamos tomando decisiones. Elegimos qué ponernos, qué comprar, qué comer, si hacemos o no ejercicio, si leemos o vemos la televisión, a qué hora nos despertamos y muchas más… Son decisiones una y otra vez; son elecciones que tomamos de forma continua. Cada decisión que tomamos crea un nuevo mundo, presente y futuro, diferente a las alternativas que eliminamos al momento de elegir. Y por ello debemos entender que nuestra vida se basa en los mundos que hemos creado con nuestras elecciones. Recordemos unas bellas palabras de Albert Camus cuando nos dijo que: 

La vida es la suma de todas tus elecciones». Entonces, ¿qué estás haciendo hoy?”

La libertad de elegir describe la oportunidad y la autonomía de cada uno de nosotros para realizar una acción seleccionada de al menos varias opciones disponibles, sin restricciones de partes externas. Pero hoy en el planeta sabemos que hay muchas personas que no tienen esa libertad de elegir o tampoco tienen muchas otras libertades. Y es por eso que aquellos que sí lo podemos hacer, que si podemos elegir por nuestra propia cuenta, y que tenemos esas libertades, debemos entender y darnos cuenta que al elegir y discernir, todos lo hacemos de maneras diferentes en cualquier momento y de allí podemos formar opiniones y discusiones que nos lleven en conjunto a mejores decisiones y mejores acuerdos en todo lo que hacemos para así construir una mejor sociedad. Recordemos que hay muchos que no pueden y por ende no tienen esa oportunidad. 

Así que elijamos de manera correcta, de la mejor forma posible, sabiendo con consciencia que lo estamos haciendo y que lo podemos hacer de la mejor manera posible, pues debemos ser consecuentes con los demás al momento de elegir. De esa manera ayudaremos a tener una mejor sociedad.

Imagen de Sophie Janotta en Pixabay



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