Toma acción

Un grupo de compañeros tenía la intención de reunirse para compartir un momento antes de despedirse porque finalizaba el curso. Todos estuvieron de acuerdo en hacerlo.

Tal vez un fin de semana porque no se trabaja. Tal vez en un parque para que los hijos puedan disfrutar. ¿Tú te encargas de llamar? ¿Tú lo organizas? ¿Llamaste a….? Nunca se reunieron.

¿Te suena familiar? Pues, seguro que sí. Muchas veces tenemos la mejor intención de hacer algo, de culminar algo, de emprender algo, pero nos quedamos en eso: LA INTENCIÓN. Y van apareciendo excusas y culpas y reclamos. Todo eso en nuestra sala de debates preferida: nuestra mente. Y va pasando el tiempo y van creciendo resentimientos por no haber logrado algo que deseábamos. En realidad, lo único que hay que hacer es TOMAR ACCIÓN. ¿Vamos a reunirnos? Demos el primer paso: fijemos ya el día y el lugar. Luego vemos la disponibilidad y ajustes que haya que hacer.

Sencillo, ¿no?

Esto que parece algo obvio y nimio puede cambiar tu vida. Cuando tomas la decisión y actúas, se activan mecanismos para lograrlo, usas las herramientas y habilidades de las que dispones, y mueves la energía que necesitas para alcanzar lo que te hayas propuesto.

El camino se hace andando y en medio se hacen los ajustes, según se van presentando, NO ANTES, de modo tal que te frenen y sean la excusa que necesitas para sabotearte.

Tus recursos son: utilizar afirmaciones claras y directas, buscar la energía interna a través de la meditación constante y perseverante, ordenar tus pensamientos y prioridades (enfocarse), sustituir la preocupación por la acción.

Te dejo para tu reflexión los pasos que puedes seguir para cambiar tu vida:

  1. Tomar conciencia. Tener el conocimiento.
  2. Tener el deseo.
  3. Tener fe.
  4. Tener disposición a cambiar.
  5. Fijar metas.
  6. Trabajar por las metas (TOMAR ACCIÓN).
  7. Ver lo que se ha logrado y tomar descanso.

Les dejo una película reconfortante de poco más de siete minutos:



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