Trabaja en tu felicidad

Trabaja en tu felicidad

La felicidad suele ser la meta de todos, pero hay personas a las cuales les resulta más fácil llegar a ella que a otros. ¿Por qué? Si te detienes a analizar más que a juzgar y a envidiar a esas personas, podrás ver ciertos elementos comunes: uno de ellos es que tienen un proyecto de vida.

Sin proyecto de vida ¿a dónde vamos?, ¿qué hacemos?, pues a ninguna parte, solo nos quedamos en modo sobrevivencia, reaccionando ante lo que sucede, disfrutando de los placeres y alarmándonos por los peligros. Desde este proceso, ¿cómo poder sobrellevar los golpes de la vida?

Piensa algo, ¿qué es lo qué te lleva a levantarte después de una caída? Cuando te caes necesitas levantarte y seguir caminando, pero ¿a dónde irías y por qué te levantarías si no sabes a dónde ir?

En distancias cortas solo necesitas reaccionar, pero para las largas necesitas inspirarte, motivarte, y es allí donde interviene ese proyecto de ser, esa versión de ti que quieres llegar a ser, pero ¿eso es suficiente?

No, aun si tuviéramos un proyecto de vida, si no está acompañado de amor personal, conocimiento de eso que nos apasiona y hacemos bien (talentos), capacidad de amar a otros y dar desde el disfrute, igual pudiéramos derrumbarnos ante los reveses de la vida.

Enfocarse en la memoria positiva es otro aspecto fundamental. La llamo así porque es la que se refiere a los recuerdos de todas las veces que hemos enfrentado situaciones difíciles y las hemos superado. Son estos recuerdos un buen salvavidas cuando las circunstancias se tornen adversas en nuestra vida, porque nos dice: sí se puede, siempre pudiste y ahora vas a poder.

“Hay momentos en la vida cuyo recuerdo es suficiente para borrar años de sufrimiento”. Voltaire

Las circunstancias pueden no ser fáciles, pero encontrar la actitud y la motivación es una tarea diaria, así como bañarse, hay que alimentarla. Es necesario encontrar cada día un motivo para levantarse de la cama con ánimo y luchar, pensar en quienes amamos, en el proyecto que queremos lograr, en nuestras esperanzas, y así activar el motor que nos permita continuar desde altos niveles de energía y optimismo. Si no apostamos a ganador, ¿a qué apostamos?

Dirige tus pensamientos para que sean tus grandes aliados en la búsqueda de la felicidad. Pensar en lo que te agobia te agobia más, pensar y recordar experiencias positivas te reconforta y te da fuerzas. Entonces, la decisión está clara dependiendo de lo que quieras obtener.

Si quieres que todo te vaya peor, camina de la mano de tus angustias, a la deriva, revolcándote en el dolor y con poca confianza en que la situación pueda revertirse. Pero sé que si estás leyendo este artículo, es precisamente esto lo que no deseas en tu vida, por lo que el camino es exactamente lo opuesto.

Identifica lo que eres, lo que quieres ser, tu proyecto de vida, confía en tu capacidad y potencial. Ámate, valórate y apóyate en tus recuerdos de éxito y en todo tipo de pensamientos que te susurren al oído y hasta te griten: ¡vamos que si puedes! ¡Lo vas a lograr!, siempre, aun cuando estés en el piso, porque no es una derrota, sino un aprendizaje de una de las caras del éxito que no habrías visto si no te hubieras caído.

No le temas al dolor, este te hace vulnerable y más humano (o más bien más espiritual). Ayuda a quienes puedas sin por ello dejarte de lado tú, y concéntrate en tu sueño sin que los juicios, comparaciones o críticas a otros te distraigan y apaguen tu luz.

Image by Gino Crescoli from Pixabay



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