Trabaja la aceptación. Be a lover, not a hater

la aceptación

Ya son muchas las noticias y acciones que se han emprendido en contra de los ‘haters’ en las redes sociales, a fin de reducir el impacto negativo que han tenido. Pero creo fielmente que el trabajo de todos no es buscar ‘desaparecer’ a estos haters, sino convertirnos a nosotros mismos en ‘lovers’. Para esto debemos trabajar la aceptación.

Algo de
historia…

No, no es sobre la historia del mundo, sino sobre ¡mi historia! Soy
nutricionista, pero debido a que trabajé en otras áreas antes de llegar hasta
acá, mi manejo en las redes sociales (RRSS) ha sido muy poco.

Ahora, ¿y esto qué tiene que ver con el post? Pues que hace apenas unas
semanas decidí empezar a nadar en las profundidades de las RRSS, sobretodo
Instagram –la más desconocida por mí debo confesar–, y me ha parecido muy
curiosa LA DUALIDAD tan grande que he
encontrado en muchas publicaciones de varias de mis colegas
(y no colegas
también relacionados con la nutrición) en
las que buscan promover el amor a través del odio
. ¿Confuso no? ¡A mi me
pareció igual!

Antes de continuar, NECESITO aclarar que a muchos de estos colegas los
aprecio y admiro, como profesionales y como personas, por lo que enfoque de
este post es fundamentalmente reflexivo.

La ‘moda’
de la aceptación.

No sólo entiendo, sino que comparto y defiendo, la hermosa labor que
quieren hacer los profesionales en el área de la nutrición al invitar a sus
seguidores a trabajar su ‘situación’ nutricional, y su relación con los
alimentos, a través del amor propio.
Han surgido hermosas acciones de parte de INFINIDAD de empresas, instituciones
y personas que han buscado romper esos obsoletos paradigmas de: cuerpo perfecto
= cuerpo sano, desmontando inclusive ese concepto ficticio de “perfección”.

Al final, la perfección es diferente para cada quién, y va a depender de
sus valores, prioridades, pero sobretodo… De su amor propio y de una palabra
que, para mí, es maravillosa y me ha permitido hacer muchos cambios en mi vida,
como es LA ACEPTACIÓN.

Sin embargo, si seguimos chapoteando un poco más en el mar de publicaciones
que pueden encontrarse en IG, podremos ver que muchas de estas mismas personas publican mensajes totalmente opuestos
al anterior. Mensajes que, más que
sanar, siguen metiendo el dedo en esa herida interna
de quien se identifica
con el post. Pero, ¿cómo vamos a dejar sanar una herida si no dejamos de
tocarla?

El fuego NO se puede apagar con fuego. La aceptación no se puede trabajar con odio.

No podemos enseñar a una
persona a amarse más a ella misma, y a la vez a odiar más a su prójimo.
No importa si este es una gran industria,
una modelo famosa, ¡incluso un gobierno! No hace ningún sentido.

La sabiduría popular dice: ‘el fuego no se apaga con fuego’. Y están en lo
cierto, pues para lograr apagar una llama debes quitar completamente el oxígeno
que alimenta a ese fuego.

Adaptando el ejemplo al post: no
podemos pedirle a una persona que deje de odiarse a sí misma aprendiendo a
odiar a otro
. Lo único que estamos haciendo a través de este tipo de
acciones es desviar ese odio a otro lado, pero no lo estamos eliminando. ¡Gran
error! Es como cuando, por querer ver limpio el cuarto, metemos todo el polvo
bajo la alfombra. A primera vista, parecerá que todo está “bien”, que hemos
“solucionado el problema”. Pero NO es así, sólo lo trasladamos a otro lugar.

Para pedir,
hay que dar…

Muchos de mis colegas piden a sus seguidores en sus redes sociales que
valoren a sus cuerpos, que se acepten a sí mismos y a sus imperfecciones, y
empiecen a verlas como perfectas. Pero paralelamente -e irónicamente para mí-
cultivan el odio hacia entes externos, a quienes tildan de “culpables”. Y
coloco esta última palabra entre comillas, ya que no me corresponde a mi –ni es
el objetivo de este post tampoco– juzgar de quién es la culpa.

Entiendo que debe ser incómodo recibir quejas de nuestro cuerpo en redes
sociales. Y es más que evidente que si a alguien le parece que nos vemos: “muy
caderonas”, “muy gruesas”, “muy delgadas”, o cualquier otro de los tantos
adjetivos que usan… ¡Con no seguirnos tienen! Pero es en este punto es en donde
quiero llamar a que seamos nosotros, los profesionales que sabemos y entendemos
el trasfondo de estas críticas, los que actuemos A LA ALTURA y demos una
respuesta más empática a estas personas.

MÁS
reflexión y MENOS odio.

¿A qué me refiero? A que es OBVIO que este tipo de seguidores son los que
más requieren de nuestra atención. ¿Quién
más, sino alguien que no se aprueba a sí mismo, es capaz de atacar a los demás?

Si has trabajado la aceptación en todos
los aspectos de tu vida, ya has aprendido que es en las imperfecciones en donde
está lo más hermoso, lo que te permite CRECER.

Por lo que, mi invitación a mis colegas con este post, es a que demostremos nuestro profesionalismo y capacidades como Nutricionistas, pero no a través del ataque ­–no importa si nos estamos defendiendo–, sino a través de conceptos superiores que son más acordes a nuestras capacidades: EMPATÍA, ACEPTACIÓN, pero sobretodo AMOR.

Predicar la aceptación con el ejemplo.

La mejor manera de predicar
será siempre con el ejemplo.
Demos entonces nosotros ese ejemplo que necesitan muchos, y empecemos a sembrar de forma paciente el
amor en esas personas que vienen a nosotros en busca de ayuda
. Dejemos de
fomentar el odio hacia otros entes de nuestro entorno que, si bien han tenido
una influencia negativa en nuestra sociedad actual, forman parte del panorama
(queramos o no) y que, al igual que esos ‘cauchitos’ a los que inicialmente
¡queríamos desaparecer de la faz de la tierra! Si bien al aprender a
aceptarlos, no las haremos desaparecer, nos ayudará a estar más en paz con
nuestro entorno. Y la paz es la base del bienestar.



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