Trabajo decente: un programa muy necesario

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) está interesada en incluir el “trabajo decente” como concepto y aporte entre sus postulados. Para ello, ha creado un programa que financia actividades de capacitación y formación en estas materias.

La OIT describe un “trabajo decente” así: contar con la oportunidad de tener un trabajo que sea productivo y que genere ingresos dignos. Además, contar con seguridad y protección social para las familias, mejores perspectivas de desarrollo personal e integración a la sociedad.

Lo anterior también debe asegurar libertad, para que los individuos puedan expresar sus opiniones dentro de la empresa, participación en las decisiones que afecten sus vidas, igualdad de oportunidades y buen trato para todos, hombres y mujeres que diariamente dedican un tercio del día en su trabajo.

Todos estos nobles propósitos son fundamentales si queremos crear una sociedad justa, reducir la pobreza y lograr un desarrollo equitativo, inclusivo y sostenible.

Es curioso que transcurridos 2.000 años de historia y en pleno siglo XXI estemos hablando de trabajo decente. Si se precisa relevar esta materia, será porque en muchos aspectos no hemos llegado a tener este “trabajo decente”.

Hasta ahora, el ser humano ha pasado por diversos sistemas y tipos de trabajos, desde lo artesanal rudimentario de la tribu ancestral, lo mecánico, rígido y deshumanizado de Taylor, a lo creativo, innovador y consciente que se aplica especialmente en las empresas modernas.

Trabajo decenteEstos modelos de sistemas de trabajo están íntimamente relacionados con la concepción de ser humano que tiene la clase dominante en la sociedad. Del más puro egoísmo expresado en la “revolución industrial”, donde se ve a los trabajadores como máquinas de producir sin capacidad de pensar ni discutir, hasta sistemas más democráticos que vemos en nuestros días, en los cuales la mayoría de los sectores productivos son más conscientes de la importancia que tiene respetar los derechos de las personas en todos sus ámbitos, trabajo incluido.

Luego, todas las recomendaciones que releven los derechos humanos en el mundo laboral deben ser apoyadas fuertemente por los Estados del mundo. El trabajo no sólo permite el sustento para las familias, sino es un factor muy importante en el crecimiento y desarrollo de cada país y de cada sociedad.

Quienes se dedican a pensar en la sociedad futura, predicen que, para que los sujetos alcancen un mayor nivel de bienestar, deberían rebajar a la mitad las horas destinadas al trabajo remunerado, disminuir el consumo innecesario y replantearse su vida dentro de la familia y de la sociedad. El resto de las horas, deberían destinarse a lo verdaderamente importante: educación, esparcimiento y trabajo altruista, porque todos dependen de todos.



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