¿Se puede transformar el dolor en bienestar?

¿Se puede transformar el dolor en bienestar?

Nuestra existencia está llena de buenos momentos, pero también hay otros de dolor. He aprendido que la vida siempre está a nuestro favor y esos momentos desafiantes nos dan la oportunidad de crecer, aprender y transformar así quienes somos. Aquí te cuento que sí se puede y cómo transformar el dolor en bienestar.

Relatos de dolor.

A mi consulta constantemente vienen personas que atraviesan un gran dolor debido a que terminaron su relación o tuvieron que irse de su país. Otras fueron despedidas de sus empleos, tienen una enfermedad y así muchas situaciones similares que representan una sensación de vacío y pérdida que no saben cómo manejar. Entiendo muy bien ese momento, porque también lo he vivido a nivel personal. Cuando sientes que se te mueve el piso, cuando estás perdida(o) porque eso importante, que te daba estabilidad, ya no está.

Por ejemplo, una querida cliente me contó que amaba a su pareja y sabía que éste le era infiel. Entonces lo confronta, éste se molesta y decide irse de la casa. Esta mujer tiene un bebé y un niño pequeño por lo que estaba asustada pues quien mantenía la casa era el padre, quien en medio de su furia por ser expuesto dijo que no le iba a dar más dinero.

Ella sentía rabia y dolor. Sin embargo, ya habíamos estado trabajando en su autoestima y ella sabía que esa no es la relación que se merecía. Ha estado fortaleciendo su sentido de valía y aunque quería a este hombre, ha decidido quererse más a sí misma.

Lo que te produce dolor puede ser el detonante para tu transformación.

Si bien siento profunda compasión por quienes acuden por mi ayuda en situaciones como las que describí antes, desde el principio les digo que sé que puede ser un maravilloso momento para rehacerse. He acompañado a cientos de personas en situaciones similares y en todas ha ocurrido lo mismo: se han convertido a partir de ese dolor en una mejor versión de sí mismas. ¿Cómo lo han hecho? Mirando hacia adentro y cambiando.

Continuando con mi cliente, esta hermosa mujer me pidió consultas porque se sentía mal, triste y sin entusiasmo. Decía que se había dedicado tanto a su familia y a esos dos niños pequeños que se había anulado. Además la relación con su pareja se había vuelto lejana y llena de conflictos. Así que parte de nuestro trabajo fue que ella se encontrara consigo misma, con su sueños. Dejó de buscar el amor y el reconocimiento afuera, para dárselo ella misma. En ese momento fue cuando decidió confrontar a su pareja.

Una vida de bienestar te espera si haces tu trabajo personal.

Esta valiente mujer está ahora en proceso de separación. Si bien aún siente miedo porque le ha tocado repentinamente salir de su zona de confort, la mayor parte del tiempo siente paz y alegría. Es una especie de libertad porque se siente bien con quien es. Sus días ya no están llenos de peleas y esa sensación de calma en su casa le gusta. Sabe que de estar con alguien en el futuro, tiene que ser quien quiera estar verdaderamente comprometido con la relación. Y finalmente siente que lleva las riendas de su vida, no necesita ni a un protector, ni a un salvador. Si requiere ayuda para atender a sus niños, pero es distinta la situación.

Ahora entiende eso que le decía que la vida no te quita nada que no sea para tu mayor bien. Nunca antes se había podido plantar así de segura ante la vida. Y si bien no tiene aún todas las respuestas, su sensación de bienestar por haberse elegido a ella primero, dice que no tiene precio. ¡Bien por ti querida!

El proceso para llegar del dolor al bienestar no es inmediato, requiere tiempo, trabajo personal, paciencia y muchas veces acompañamiento de un profesional. El resultado vale todo el esfuerzo que se ha requerido. Así que cierro este artículo invitándote a que -si estas atravesando alguna situación similar- busques ayuda. Créeme, ese  dolor habrá tenido sentido, si además de vivirlo, aprendes lo que esta situación trae para ti. ¡Tú puedes!

Foto por senivpetro – www.freepik.es



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