Transformar lo negativo

Una de las preguntas frecuentes que recibo de las personas, en relación al manejo de las emociones, es: «¿cómo evitar los pensamientos negativos?».

Y mi respuesta siempre es la misma: «no trates de evitarlos, ni de eliminarlos, y ni siquiera luches con ellos… simplemente déjalos ir, déjalos pasar y pon tu atención en lo que realmente deseas». 

Estoy seguro de que más de una vez escuchaste o te dijeron que «debes tratar de pensar en positivo». Aunque suena inteligente, la cosa no va tan así… Porque si bien repetir conscientemente afirmaciones o pensamientos positivos puede ayudarnos a sentirnos bien, si albergamos emociones negativas o ideas limitantes inconscientes y no las dejamos ir, hacemos literalmente un desperdicio de energía.

No siempre la emoción sigue al pensamiento, sino que en muchos casos, nuestro estado emocional sostiene los pensamientos que tenemos. Entonces, cuando sintamos malestar, ansiedad o cualquier tipo de tensión, comencemos por reconocer lo que sentimos sin juzgar, solo observando, respirando y tomando registro. Aceptando es como damos el siguiente paso para volver a elegir qué emoción y actitud queremos actuar en cualquier situación, porque lo único que sostiene a los pensamientos negativos, que son energía, son los juicios. Dejar ir con la respiración la tensión que producen los juicios y las ideas limitantes no solo nos brinda sensación de liberación y liviandad física y psicológica; además, accedemos a un nivel más elevado de conciencia.

Y la energía o el poder que recuperamos podemos ahora enfocarlo de una manera más efectiva en nuestras tareas diarias o nuevos proyectos. También se incrementa la creatividad, el entusiasmo, el coraje y la determinación para tomar acción. Porque cuando la mente y el corazón trabajan juntos, no hay límites.



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