Trascender la autoestima

La imagen mental que tenemos de nosotros mismos y de los demás es una ilusión, es algo falso, y de hecho lo sabemos, porque algo que cambia tanto y tan rápidamente no puede sino ser falso. Sin embargo, solemos identificarnos con esa imagen construida, eso que llamamos nuestra personalidad o identidad, formada con base en lo que nos han dicho de niños, los roles que cumplimos, las cosas que hacemos para ser aceptados socialmente, nuestro estatus económico, el trabajo que tenemos, las cosas que nos pertenecen, los estudios que tuvimos, las personas con las que nos relacionamos, la familia de la cual provenimos, la nacionalidad, comportamientos y sentimientos. Formas que están atadas al cambio y a lo transitorio.

Lo que llamamos autoestima es esa imagen mental inconsciente. Por eso muchas veces las personas se sorprenden cuando digo que la autoestima, en realidad, es una ilusión, una evaluación que hacemos de nosotros mismos y de la situación vital que tenemos, en cierto momento, en los aspectos comunes de nuestra vida. Así, esta evaluación se convierte temporariamente en quienes somos.

Nuestra verdadera valía trasciende todo límite y forma, es algo permanente, es decir que no se ve afectada por los veloces cambios que se producen en el mundo. Claro, que para experimentar esta valía que proviene de nuestro Ser, el paso fundamental es renunciar a considerarnos «diferentes» de otras personas, a la comparación que nos seduce a creer que somos alguien «especial». Incluso, si observamos profundamente, hay cierto malestar de fondo, el ruido que produce la brecha cuando reforzamos esta idea de especialismo en las relaciones.

Puede suceder que en algún momento de nuestras vidas, cuanto más conectados estamos con nuestro Ser original y auténtico, con nuestros verdaderos deseos, esa imagen de la personalidad se convierta en un obstáculo para seguir avanzando.

Sin embargo, no importa cuánto tiempo en nuestro pasado hayamos sostenido una idea, el malestar es la alarma que nos indica que estamos listos para el cambio.



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