Tres poderosas prácticas mindfulness para el camino

Tres poderosas prácticas mindfulness para el camino

Por Nate Klemp PhD y Eric Langshur | 26 de octubre, 2017

Phatchara/Adobe Stock

Traducción: Silvia Porraz

 

Todos podemos usar un poco de ayuda para ser más mindful cuando manejamos, pero eso es lo último en lo que pensamos cuando estamos tras el volante. Estamos demasiado ocupados apurándonos para llegar al trabajo, sintiendo irritación hacia los conductores a nuestro alrededor, e incluso, mirando de reojo a nuestros mensajes de texto recientes. Qué tal si usamos este acto cotidiano como una oportunidad de profundizar nuestra práctica y cambiar el cableado de nuestros cerebros.

Podemos convertir el manejar en una oportunidad para el mindfulness usando una estrategia simple que llamamos notar-cambiar-recablear. Notar es el acto de darse cuenta —el momento que despertamos ante las distracciones del mundo interno y externo. Cambiar es el acto de redireccionar la mente hacia la experiencia del momento presente. Y recablear es permanecer con la experiencia presente y saborearla. Al recablear tenemos la oportunidad de aprovechar la naturaleza neuroplástica de nuestros cerebros y usarla a nuestro favor.

Lo que distingue a esta técnica es que, a diferencia de muchas otras formas de meditación, está diseñada para integrarse a los diferentes momentos cotidianos de tu vida. No necesitas estar sentado en un cojín con los ojos cerrados. Puedes estar parado en línea en el aeropuerto, esperando una cita, o enfocándonos en la práctica de hoy, manejando tu auto.

Es correcto. Resulta que manejar es el momento perfecto para practicar mindfulness. Y esto se debe a que, cuando la mayoría de nosotros manejamos, somos de todo menos mindful. En nuestra experiencia, frecuentemente pasamos la mayor parte de cada trayecto oscilando entre divagaciones mentales al azar, sentimientos de agitación, y una ansiedad de fondo por no llegar suficientemente rápido a donde vamos. ¡Incluso, cuando tenemos mucho tiempo!

Y es por esto que el conducir es una práctica tan fabulosa para cultivar la habilidad de notar-cambiar-recablear.

Tres prácticas probadas en el camino

1) Utiliza las señales de alto para fortalecer el músculo de la presencia.

Es casi gracioso. La mayoría de nosotros toma las señales de alto como una sugerencia general para bajar la velocidad más que una orden para hacer alto por completo. De hecho, una estación de noticias realizó un experimento para ver cuántos conductores se detenían completamente al llegar a una señal de alto en una zona residencial. El resultado fue que tres cuartas partes de los autos no llegaron a hacer un alto total.

La verdad es que a la mayoría de nosotros nos han condicionado de tal forma que se siente raro el hacer un alto total. Bienvenido a la práctica de la Señal de Alto.

La práctica:

  • Conforme manejas, utiliza las señales de alto, las cuales están pensadas para captar tu atención, como recordatorio de regresar al momento presente.
  • La siguiente vez que te acerques a un letrero de alto, nota su presencia. Deja que la señal de alto que se aproxima aumente tu capacidad de percibir.
  • Luego, cambia, haz un alto total con tu auto, y hazlo estando completamente presente en el momento.
  • Y finalmente, recablea. Conforme continúas manejando, permanece en la experiencia de “conducir aquí y ahora”. Nota las vistas y los sonidos. Deja que te anclen al momento presente.

2) Ceder – Entrenamiento fortalecedor de la compasión

Esta es otra grandiosa oportunidad para unir el manejar con el mindfulness: ceder el paso compasivamente. Muchos de nosotros somos culpables de poner en riesgo nuestras vidas, y las de otros, cuando no cedemos el paso a otros en el camino. Esto a veces sucede en los estacionamientos —al apurarnos para ganar un lugar vacío antes de que el tipo del otro coche lo ocupe. Esto también pasa cuando dos carriles se vuelven uno —acercándonos al coche de enfrente para que los conductores del otro carril no puedan ocupar nuestro lugar.

Es un hecho, mucho del juego del manejo se trata de mantener tu ventaja, no de amar compasivamente. ¿Qué pasaría si utilizaras el ceder el paso conscientemente a otros conductores como una práctica de la compasión? Claro, puede que tengas que bajar el ritmo un poco. Pero imagina cómo pudiera este cambio modificar tu día y el día que están teniendo las personas a tu alrededor.

La práctica:

  • Nota cada momento que estás en una posición de ceder —presta atención a las sensaciones de tu cuerpo, a tu modo habitual de responder.
  • Luego, cambia hacia la compasión. Haz esto permitiendo que la otra persona pase mientras repites en tu mente: “que puedas estar bien”.
  • Recablea tu mente disfrutando de esta poderosa transformación.

3) Ir de prisa – Darte cuenta sin juzgarte

¿Has notado alguna vez que sin importar si realmente tienes prisa, manejas como si tuvieras prisa? Los embotellamientos te hacen estar de mal humor e irritable. Demasiados semáforos en rojo te conducen a la agitación. ¿Escogiste mal tu carril? Más agitación. De pronto comienzas a pensar que el conductor de enfrente, cuyo único crimen es respetar el límite de velocidad, debería “¡salir del camino!”.

La aversión es gran parte del problema que alimenta ese estado de agitación continua. En cierto nivel, simplemente no deseamos tener esas sensaciones incómodas que surgen cuando vamos “demasiado lento”, sentirse prisionero de otros conductores, las luces de alto y las multitudes.

La práctica:

  • Utiliza el sentir prisa como la señal para cambiar a un estado donde estás presente, sin juzgar —el convivir, en vez de resistir, con los impulsos incómodos que surgen en esos momentos.
  • Nota la siguiente vez que te descubras dándote prisa.
  • Luego, cambia al bajar la velocidad y traer tu completa atención a las sensaciones de tu cuerpo. Conviértete en un investigador de las sensaciones corporales que acompañan este estado de apresuramiento.
  • Luego recablea al permanecer en esta experiencia de manejo respetando el límite de velocidad o esperando pacientemente dentro de un embotellamiento por unos minutos más. Es una práctica que construye lo que el gran filósofo americano Henry David Thoreau llamó “la determinación de no tener prisa”.

El objetivo de estas prácticas es transformar una actividad que tiene el potencial para generar una intensa irritación y enojo en una oportunidad para experimentar una mayor presencia, amabilidad amorosa y conciencia.

Por supuesto, esto no es sencillo. Nuestro patrón habitual de manejar en estado de agitación es tan fuerte que estas prácticas requieren una atención extrema y fuerza de voluntad. Pero si tienes éxito al integrar aunque sea una de estas prácticas a tu vida diaria, experimentarás un cambio profundo en tu vida. Y aún más importante, también mejorarás las vidas de quienes te encuentres en el camino.

Eric Langshur y Nate Klemp, PhD. son coautores del libro Bestseller de New York Times: Start Here – Master the Lifelong Habit of Wellbeing y son cofundadores de la compañía de entrenamiento para el bienestar Life Cross Training (LIFE XT).



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