¿Tu pasado se mantiene en el presente?

¿Tu pasado se mantiene en el presente?

Hemos conversado muchas veces sobre la importancia de mantenernos en el presente, y de que el pasado puede causar depresión así como el futuro ansiedad. No obstante, si tenemos duelos no cerrados del pasado, estos se transforman en heridas emocionales.

¿Podemos cambiar el pasado?

Definitivamente no, lo que pasó, pasó, pero hay algo que sí podemos cambiar y es la perspectiva del análisis de las situaciones que nos tocó vivir.

¿Qué suele pasar ante situaciones dolorosas?

Ante situaciones así, las emociones se ponen al mando de la batalla, eso nos dificulta pensar con claridad, por lo tanto, nos lleva a perder objetividad y, generalmente, a no ver cualquier aspecto positivo y/o aprendizaje que podría tener la situación y, peor aún, a no aceptar lo que sucedió. Si no aceptamos, entonces, arrastraremos esas cadenas del pasado vestidas de rabia, resentimiento, recriminaciones, miedos, inseguridades, culpa, etc.

Este pasado nos visita cada vez que vivimos situaciones que nuestra mente vincula con el dolor del pasado, y se convierten en amenazas; pueden hacer que reacciones en forma desproporcionada ante situaciones presentes, no por ellas mismas, sino por activar heridas del pasado.

Lo que ocurrió en el pasado es susceptible de una nueva visión, es decir, no vamos a borrar el pasado, sino que debemos integrarlo de una manera que deje de hacer daño, al igual que hace nuestra piel cuando cicatriza una herida.

¿Cómo reprocesar esas heridas emocionales del pasado?

  1. Tienes que querer hacerlo, no es un deber o un tener, es un verdadero deseo de sanar, avanzar y dejar ir

2. Expresar tu dolor: (en ocasiones resulta muy favorable hacerlo con un psicólogo), pero no para regodearte en el dolor y la victimización, sino desde la búsqueda del aprendizaje: ¿qué te dejó esa experiencia para tu crecimiento personal?, ¿cómo lo podrías hacer diferente si volviera a ocurrir? Hazlo con decisión, no para quedarte un largo período de tiempo, sino el suficiente para poder cerrar esa puerta.

3. Suelta la culpa y la victimización: piensa un momento, ¿vas a permitir que eso que te hizo daño lo siga haciendo ahora?

4. Concéntrate en el presente: la vida es un día a la vez, y mientras ocupas tu presente en heridas del pasado dejas muy poco espacio para lo positivo que tiene la vida.

5. Perdona: perdonar es entender que eso que ocurrió dependió de las características de la situación y las personas involucradas; era lo que tenían para dar y por ello hay que soltar el enganche. Perdonar no requiere que lo verbalices, sino que lo interiorices, porque de hecho es para ti así no quieras volver a estar en contacto con quien te hizo daño. Sobre todo, perdónate a ti mismo… ya pasó, ya no eres la misma persona.

Este proceso es para tu beneficio, para tu bienestar. Recuerda, acepta, desea sanar, revisa desde otra perspectiva menos emocional, obtén el aprendizaje, suelta la culpa, perdona y libera, solo desde allí puedes disfrutar del milagro de la vida que es el ahora y no el ayer.



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