Tu vida amorosa depende de ti

“Miren todos,

ellos solos, pueden más que el amor

y son más fuertes que el Olimpo

se escondieron en el centro y en

el baño de un bar sellaron todo con un beso”

Fito Páez

¡Se marchó otra vez! Con innumerables culpas y acusaciones empezarán de nuevo. La situación puede ocasionar algún escándalo de alcoba. Gritos, algunas lágrimas, lamentaciones amargas de ambas partes… luego un beso apasionado. Y terminarán haciendo el amor. Semanas o meses después ocurrirá lo mismo.  Si estás pensando que esto no ocurre en tu casa, siento decepcionarte. Se da en todas partes, con un toque personal. A veces la pareja que pelea son dos hombres o dos mujeres. Lo terrible es cuando se llega a los golpes. De esta forma parece que las relaciones entre los seres humanos siguen un programa preestablecido.

Quiero dejar  un mensaje muy claro, tu vida amorosa depende exclusivamente de ti. En la actualidad, muchos son los que se asombran de las incoherencias entre lo deseado y lo que se obtiene en una relación de amor. Las dificultades pueden surgir cuando se desea encontrar una pareja ideal. Esto es imposible si no hallamos el amor en nuestro interior, en nuestro corazón. Les cuento que en una conversación sostenida con mi amiga Elizabeth  muchos puntos me dieron para pensar en el poco éxito que tendría su relación de pareja:

  • “Creo que él no tiene defectos”.
  • “Siempre es mejor que él tome todas las decisiones”.
  • “Jamás tenemos conflictos”.
  • “Víctor siempre me dice lo que es mejor para mí”.
  • “A veces siento mucha rabia ya que él se pierde. Y no me da ninguna explicación”.

Elizabeth había salido con varios hombres cuando conoció a Víctor. Era muy atractivo, romántico y atlético. Lo pasaban maravillosamente bien cuando estaban juntos. El problema era que “él estaba desempleado”, a pesar de ser un buen programador en informática. Y Elizabeth tenía un buen trabajo como administradora en una gran empresa.

Al ir progresando en la relación Elizabeth empezó a pensar en el matrimonio y los hijos. Y Víctor no se veía quedándose en casa para cuidar hijos pequeños. Ella empezó a sentirse muy mal en la relación cuando se levantaba en la madrugada para ir a trabajar mientras que Víctor se quedaba durmiendo cómodamente. Conversando con ella caminando por un parque le hice reflexionar sobre la verdadera felicidad en una relación amorosa. Que era preferible elegir a un hombre que cuidara de ambos. A pesar de sentirse fracasada y culpable, Elizabeth puso fin a su relación. Ella se enteró que Víctor se había puesto a trabajar,  y no había transcurrido un par de meses desde la separación. Cuando me lo comentó no me sorprendí nada.

Enamorarse fácilmente conlleva a desenamorarse fácilmente, también. Para mejorar todo este panorama trata de… descartar esos pensamientos y reglas absurdas que se dan por sentado en torno al amor. Te propongo sustituir los pensamientos absurdos y reflexionar en forma inteligente y positiva. Eso implica el hecho de ser muy feliz porque encontraste una pareja. Permítete conocer las acciones perniciosas que acaban con una relación sentimental. Quien ha aprendido a amar y dejarse amar no defiende su corazón.  Escucha su voz interior. Reconoce al amor verdadero. Para Maslow: “amar uno mismo se convierte en esencia y plenitud del ser”. Este amor genuino carece de ulterioridad, es “porque sí”. No espera saciar necesidades sino autorrealizarse.

La mayoría de las personas buscan la felicidad en una relación. Es decir su único propósito es disfrutar del amor y hacer la vida más placentera. Al igual que escribir, leer, tocar piano,  o pintar… amar se aprende amando. Debes garantizar que tu relación de pareja pueda crecer basada en el respeto y con la garantía de que ese amor está cuidado por ambos. Son muchísimas las personas que consumen romances como consumen alcohol o comida, solo para menguar sus estados de ansiedad. Prueba de esto es la intensa atracción sexual de los tiempos iniciales, dejando a un lado las cualidades importantes para tener una relación de pareja feliz y duradera, punto.    

Vayas a donde vayas encontrarás muchas personas que sufren por el amor. No pueden lograr una relación de pareja placentera. Además, existen  los que sienten mucho miedo de perder a su pareja o ya la han perdido. Hay quienes creen que quien gana en el amor es la persona que sufre menos, o la que ama más. Son muchos los que ven las relaciones de amor como algo muy dramático y serio. Y no hay que descartar a los que piensan en el destino como detonante de una relación sentimental. Olvidando que el amor se alimenta cada día de pequeñas acciones para construirlo de forma sólida y estable. 

Una trampa en la que muchos caen es que “el amor  se apoya en cómo sea en la personalidad de la otra persona”. Está ampliamente demostrado que las relaciones amorosas duraderas y satisfactorias se basan en la confianza y el poder contar siempre el uno con el otro. El problema surge, al principio de una relación de pareja, cuando se confunde la intensidad sexual con amor. Muchas personas se sienten “llenos de una amor apasionado” para acabar a los pocos a los pocos meses  porque sencillamente los amantes viven una verdadera guerra. Por favor, conduce tu vida sentimental. El amor es cosa de dos.

Si una relación de pareja produce más dolor que satisfacciones personales, no existe ninguna razón para asumir esto como una sentencia de vida. Así que cuando no somos capaces de cambiar una situación difícil debemos asumir con responsabilidad el reto de cambiar nosotros mismos. El sentido común se encuentra dentro de todos nosotros. La pregunta más importante en una relación de pareja es: “Haciendo un balance, ¿vale la pena estar con mi pareja actual?”



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