Twitter, los sütra y la oralidad

Si a estas alturas aún no sabes lo que es Twitter, quizás has estado encerrado en una cueva meditando en la montaña durante el último lustro. Si ese es el caso, te lo explico: se trata de una red social digital basada en el microblogging, es decir, en la publicación de mensajes breves, típicamente no mayores a 140 caracteres. Es una forma de enviar/recibir información de forma resumida y muy veloz. Según sea la cantidad de personas que uno siga en Twitter, así será el flujo de información recibida a cada minuto. La sensación abrumadora de recibir información de forma permanente es una de las críticas mayores que se hacen a Twitter, ya que dificulta la tarea de discernir entre lo que es importante y lo superfluo.

Al parecer, para muchos usuarios, el antídoto para esta celeridad informativa parece encontrarse, paradójicamente, en los mensajes que requieren una lectura (y una escritura) lenta;  es decir, un nuevo tipo de pensamiento breve que se denomina, en algunos ámbitos, con el neologismo de tuitforismo. Los tuitforismos se caracterizan por ser ideas que se bastan a sí mismas y cuyo contenido, más que una noticia, es un punto de reflexión o una muestra de ingenio.

aforismomonttEs debido a esta tendencia que se habla de que Twitter está canalizando el renacer del aforismo, un género literario, filosófico y pedagógico harto antiguo que había caído en desuso, al que también se conoce como epigrama o se compara con el haiku japonés.

A este respecto, la palabra sánscrita sutra significa ‘hilo’ o ‘cordón’, aunque en general se traduce como ‘aforismo’, ya que cada sutra es un pensamiento condensado que, junto a los que lo rodean, forma un todo que se sostiene por sí solo, como las cuentas que componen un collar. Muchos de los antiguos y sagrados textos de la India fueron producidos utilizando este género, con los Yoga Sutra del sabio Patañjali como el caso más conocido.

El aforismo como género, cualquiera sea el nombre que se le desee dar, existió en todas las antiguas culturas, aún antes de la aparición de la escritura, pues su carácter es intrínsecamente oral. Como tal, el aforismo está forzado a ser breve, ya que debe condensar la mayor cantidad de información y sabiduría posibles en la menor cantidad de palabras, de forma que sea fácil de recordar.

Los textos védicos tienen un origen oral y se mantienen en circulación desde hace milenios gracias a la memoria y a la trasmisión de maestro a discípulo, todo esto sin el soporte de la escritura, un invento mucho más moderno que el habla y el recuerdo. En nuestra sociedad, saber leer y escribir es básico y es sinónimo de educación y progreso. Cuantos más libros uno haya leído y, si es posible, escrito, más prestigio social adquiere. En la India antigua, en cambio, poner por escrito un texto era un signo de debilidad.

tuit_peqEn este sentido, no sólo la antigua civilización india menospreciaba la escritura, sino también la occidental, a su modo, que ante el invento de la imprenta alzó varias voces temiendo por la muerte de la cultura oral. Se decía que al poner todo por escrito, el ser humano dejaría de pensar y de recordar.

Según la socióloga Zeynep Tufekci, la aparición de la imprenta moderna en el siglo XV tuvo, entre sus consecuencias principales para la sociedad, desplazar el valor de la memoria (algo similar a lo que hace Google en nuestros días). Por tanto, explica la investigadora, el discurso fragmentario que se despliega en Twitter, y que se caracteriza por la sobreabundancia y la fugacidad informativa sería una forma de “reintroducir antiguas formas de comunicación en la esfera pública, la cual hasta la fecha estaba dominada por las dinámicas del lenguaje escrito”. Es decir, una manera de regresar a la oralidad.

De esta forma, lo que se desprende de algunas opiniones especializadas es que la revolución digital producida por las redes sociales podría, en un irónico giro no exento de sabiduría, estar llevando al ser humano de regreso a su origen.

 



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