Un amor para toda la vida

“Amar no es mirarse uno al otro sino mirar los dos en la misma dirección” Antoine de Saint Exupéry.

Alguna vez he escuchado que la gente se casaba para toda la vida porque el promedio de longevidad era de 35 años, pero ahora que hemos superado ese parámetro, ¿la intención inicial de amor eterno será posible? Y si es así, ¿de que depende?

En mi experiencia, sí es posible, al igual que conozco muchos casos de relaciones finitas también conozco muchos que muestran relaciones duraderas y felices entre adultos mayores y ancianos quienes han vivido más tiempo juntos que separados. No conozco nadie que se haya unido a otro, (fíjense que utilizo el termino relación, porque personalmente pienso que existen muchas formas de relacionarse), sin la intención profunda de que sea para siempre.

Las razones por las cuales algunas parejas permanecen juntas desarrollando bienestar y otras no lo logran es un proceso complejo de explicar, voy a intentar resumir lo que nos indican las ultimas investigaciones. La capacidad de amar y ser amado es una de las fortalezas de relaciones interpersonales, es definida como la capacidad de desarrollar importantes y valiosas relaciones con otras personas, en particular con aquellas en las que el afecto y el cuidado son mutuos.

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En el capítulo 11 de su libro La auténtica felicidad, Seligman define cómo el amor es mucho más que afecto a cambio de lo que pensamos obtener. Es una emoción que hace al otro irremplazable. Según las investigaciones que reseña, el matrimonio o la  relación estable, o el amor romántico es un factor de felicidad más poderoso que la satisfacción laboral, económica y comunitaria. Esta clase de amor genera un compañerismo directo, estimulante e íntimo de por vida.

En las relaciones de mayor duración, los miembros se esfuerzan en mantener relaciones íntimas con quienes aman e intentan mantener el equilibrio entre la dependencia e independencia, no estén exentos de dificultades pero reconocen al estar disgustados que utilizan los momentos difíciles para fines constructivos, de confianza y lealtad.

Por su parte las doctoras Cinthia Hazan y Jane Goldberg han estudiado seriamente sobre cómo las emociones negativas pueden ser trabajadas constructivamente para desarrollar estabilidad. El doctor Gothman de la Universidad de Seattle explica que existen comportamientos claramente predictivos de separación, tales como críticas no constructivas, comunicación áspera, actitudes defensivas, falta de validación y lenguaje corporal negativo, como dice una propaganda, a algunas parejas se les nota y a otras se les nota también.

Uno de los ingredientes fundamentales es compartir el concepto de bienestar y por otra parte que cada miembro de la pareja asuma la responsabilidad y esté convencido de que su comportamiento personal va a contribuir a desarrollar ese bienestar.

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Algunos no lo consiguen en la primera, sino después como John Lennon que no dejaba de cantarle a Yoko en la canción Mujer (1980), “Déjame decirte una y otra vez: Te amo, ahora y por siempre…”.

Pero quizás el mejor resumen de todos lo muestra Harry Bums en la película “Cuando Harry conoció a Sally” (1989): “Amo que tengas frío aunque estemos a 24 grados. Amo que te tome una hora y media ordenar un sandwich. Amo la arruga que se forma sobre tu nariz cuando me miras como si estuviera loco. Amo que después de pasar un día contigo, mi ropa conserve el olor de tu perfume. Y amo que seas tú la última persona con la que quiero hablar antes de dormir. Y no es porque este sólo, y no es porque sea la víspera de Año Nuevo. Vine aquí esta noche porque cuando te das cuenta de que quieres pasar el resto de tu vida con alguien, quieres que el resto de tu vida empiece lo antes posible”.



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