¿Un clavo saca otro clavo o lo entierra más?

Cuando hablamos de personas, no podemos hablar en términos absolutos porque cada persona es un mundo. De modo que las apreciaciones que les comparto, como siempre, se orientan a las mayores probabilidades sin ser definitivas porque, de hecho, he visto personas que terminan una relación y luego comienzan inmediatamente otra y les va maravilloso, pero no suele ser lo más común.

Lo más frecuente al adoptar esta práctica es que termine siendo como tomarse un analgésico cuando hay una fractura: se puede producir un alivio temporal, pero el dolor y la repercusión de lo fracturado sigue allí. Además de que el analgésico podría incrementar el dolor, es decir, enterrar más el clavo si en la comparación, que suele ser nociva, pero en muchas ocasiones inevitable, esta segunda persona no resulta muy favorecida.

Sin ánimos de pretender encasillar esta conducta en el género, les puedo comentar que es más frecuente en los hombres quienes así evitan enfrentar la realidad de su dolor y tener relaciones de paso, efímeras, que suelen acabar en ruptura lo que acarrea consecuencias negativas sobre todo para la persona que es “usada” como analgésico del dolor, y esto definitivamente no es justo.

Una relación se debe soportar en el amor, no en la cobardía de no saber cómo enfrentar una pérdida o no saber cómo reponerse a la angustia, a esa sensación de fracaso y de pérdida de autoestima que suele acompañar al duelo de un desamor, porque si bien nadie es insustituible tampoco las personas son objetos que se remplazan.

Enfrentar el dolor, aceptarlo, superar la carga emocional que conlleva para llegar de esa manera a la aceptación, al perdón, y al aprendizaje de ¿para qué me pasó esto a mí?, en lugar de ¿por qué me pasó a mí?, es el camino correcto para resultar no solo fortalecido(a), sino además preparado para poder iniciar en un futuro una relación mejor, más saludable y más acorde a ti. Si no hay análisis de lo que debes mejorar puede que termines repitiendo la historia una y otra vez, y por lo tanto ese desagradable duelo varias veces, es decir, peor el remedio que la enfermedad.

Si visualizas esa ruptura como una herida, te será más fácil entender que lleva su tiempo de cicatrización y que si esto no ocurre pasa lo que suele pasar con las heridas, que por alguna extraña razón terminamos golpeándonos en ellas y sintiendo el dolor una y otra vez.

En conclusión, esta teoría de que un clavo saca otro clavo es muy peligrosa, tanto para quien lo intenta porque puede hundir más en su alma el clavo anterior o llevarlo a conseguir otro clavo que reproduzca la relación anterior desde el punto en que terminó y, por otra parte afectar al nuevo clavo haciéndole daño, haciéndolo sentir utilizado. Si a esto le agregamos que lo que sembramos es lo que cosechamos, pues deberíamos estar alertas con esta práctica.

Claro que es agradable salir con otras personas y sentir que resultas atractivo(a) para otros, pasar ratos agradables, pero no engañar a nadie, dejar claro que estás en proceso de duelo, que no puedes comprometerte en este momento a iniciar una nueva relación y dejar que el tiempo pase y cure tus heridas hasta llegar al perdón y al entendimiento necesario que te deje libre para dar inicio a un nuevo amor en forma justa y saludable.

Si necesitas ayuda, Psicólogas al Rescate puede brindarte un gran apoyo, solo debes escribir a [email protected]



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