Un comienzo mágico

Un comienzo mágico

Quisiera compartir con ustedes en esta oportunidad el compendio de una exposición que llevó a cabo mi colega y amiga espiritual la Dra. Flor Reyes Segura basada en la lectura del libro “Un comienzo mágico” de Deepak Chopra.

Les confieso que durante mis años de estudio y en poco más de 15 años de ejercicio profesional no había leído una descripción tan hermosa de lo que significa un embarazo. Es hermosa porque en ella se logra la conjunción, armoniosa y perfecta, del conocimiento científico con el espiritual, unión por demás difícil y hasta infrecuente por la creencia errada de que lo científico se disocia de lo espiritual. En resumen, dice así:

Hoy en día, a pesar de los avances de la ciencia, la vida es un gran misterio. El impulso invisible capaz de crear la vida humana es la fuerza más grande del universo. El cuerpo de una mujer es elegido como canal para la expresión de la divinidad en el mundo material y así se origina la vida, cuando un alma entra en una forma humana. Durante el embarazo el cuerpo de la madre representa el universo del feto, ella  constituye los ríos, el aire, la tierra, las estrellas y el cielo para ese ser que crece en su interior.

El bebé adquiere conciencia de sí mismo en las primeras etapas de su vida dentro del útero. Tan pronto como se desarrolla su conciencia sensorial, percibe y responde a los sonidos, las imágenes, los sabores y los aromas sutiles provenientes del cuerpo de la madre.

Los pensamientos, emociones y sentimientos de la madre, son capaces de producir una serie de sustancias químicas en el cuerpo de la mujer, que viajan a través de la sangre y penetran en el feto. Cuando la madre observa situaciones hermosas, oye música agradable, saborea alimentos que le producen placer,  libera sustancias químicas que traducen su condición de serenidad. Los recuerdos, las imágenes, los sonidos, los alimentos y los deseos se transforman en células, oídos, ojos, cabeza, brazos, piernas y corazón. Cuando observa escenas violentas o está en un ambiente desagradable, se liberan sustancias químicas del estrés que llevan a un estado de intranquilidad al feto.  Así, sembramos desde el útero, las semillas de la ansiedad, la hostilidad y el miedo.

El bebé aprende a asociar estos impulsos sensoriales con sentimientos e identifica aquellos que lo nutren. No hay duda de que el aprendizaje de la vida se inicia antes del nacimiento. El sufrimiento, el miedo, el delito y la depresión que nos rodean en la vida diaria son expresiones indudables de la pérdida del equilibrio entre el cuerpo, la mente y el espíritu. Muchas veces, la tendencia hacia el equilibrio, la salud y la integridad está presente en el momento de la concepción, conjuntamente con la tendencia a perder ese delicado estado de equilibrio.

Es así, como las sensaciones vividas mucho antes del nacimiento perturban y moldean la personalidad.  Las sensaciones agradables que tenemos desde la concepción y durante la vida intrauterina crean mentes y cuerpos sanos, mientras que las sensaciones tóxicas enferman. Allí radica la importancia de sentirnos amados,  protegidos, tranquilos y felices desde el comienzo.

Podemos estar seguros de que toda esperanza para el futuro, reside en los cuidados y el amor que les proporcionemos a nuestros hijos. Estamos en la capacidad de elegir lo que hemos de dejar a las próximas generaciones, un mundo de paz, armonía, amor, bondad y alegría. Estamos en la capacidad de garantizar que nuestros hijos se reconozcan como los seres gloriosos que son desde el útero materno.



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