Un, dos, tres a despertar

Para algunas personas, despertarse temprano significa caerse de la cama, caminar alrededor de la casa como un zombi hasta la tercera taza de café y luego tomar una siesta a mitad de la mañana para sentirse un poco mejor.
Eso se acabó… Para despertarte temprano de manera efectiva, tendrás que reprograma tu horario de sueño, desarrollar hábitos efectivos para despertarte temprano y ser una persona más matutina que ahora.
Lee un libro No uno aburrido, sino tu libro favorito. Tu cerebro se apagará automáticamente una vez que se canse por toda la lectura. Esto te ayudará a dormir más rápido.
Apenas suene la alarma, sal de la cama y empieza tu día. Te recomendamos hablar solo durante el día para que así tu mente esté activa pensando en las cosas que hay que hacer más tarde, de modo que te puedas decir a ti mismo que no estás cansado. Si te recuerdas constantemente los planes para tu día e insistes en que no estás cansado, las horas pesadas de la mañana pasarán volando.
Mantén un horario constante para irte a dormir. Duerme y levanta a la misma hora todos los días.
Antes de irte a dormir, recuerda que vas a despertarte temprano. Es una buena ayuda y es muy posible que te despiertes más temprano de lo acostumbrado.
Si tienes problemas para despertarte temprano, lávate la cara con agua fría o pon 2 cucharas en el congelador antes de irte a dormir y pon sobre tus ojos durante 1 minuto cuando te despiertes en la mañana. Esto realmente te ayudará para que abras tus ojos y te levantes.
Busca la cantidad de sueño apropiada para ti. Algunos solo necesitan 7 horas de sueño para sentirse con energía en la mañana. Busca una semana o fin de semana en el cual puedas irte a dormir a horas diferentes y despierta a la misma hora. Observa tus niveles de energía al despertar.
Haz ejercicios físicos que estimulen el cuerpo. Las flexiones, las zancadas y los saltos de tijeras son excelentes para combatir la fatiga en la mañana.
Cuando te despiertes, ve directamente al baño, lava la cara y los ojos con agua fría. El frío repentino del agua ayuda a reducir más rápido la somnolencia, además activa los nervios y los sentidos.
Si tienes sueño en la mañana, dúchate con agua fría. El agua fría aumenta la presión arterial y despierta el cuerpo considerablemente. Apenas te levantes, lávate la cara.



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