Un nuevo lugar de trabajo

En la actualidad es muy frecuente que tengamos que laborar en un nuevo lugar de trabajo dentro de nuestro país o más allá de nuestras fronteras. Los motivos pueden ser diversos, dictar asesorías en un área específica, entrenarse para poner en práctica una nueva tecnología, la búsqueda de una mejor remuneración, posterior a establecernos en un nuevo domicilio y pare de contar. Podríamos enumerar muchas otras causas. Y lo que seguramente nos sucede a todos los que hemos experimentado esos cambios, es la mezcla de un poco de temor, ansiedad y la expectativa que genera el llegar a un sitio nuevo, con nuevos compañeros de trabajo y normas desconocidas. Es por eso que muchas veces, y sin ser patológico si se limita en el tiempo y de intensidad leve, podemos sentir un poco de rigidez muscular, insomnio y hasta disminución del apetito cuando nos enfrentamos a este tipo de cambios.

Previo al día en que te tienes que presentar en tu nuevo puesto de trabajo debes adoptar una actitud afirmativa. Ser optimista nos ayuda a captar y entender todo los aspectos positivos que acompañan este cambio. Al momento de presentarte, debes ser puntual incluso llegar unos minutos antes que puedes aprovechar para explorar visualmente tu nueva área laboral. Ser cortés y presentarse con los nuevos compañeros de labor contribuirá a romper el hielo. Intentar memorizar sus nombres. Será una herramienta a favor para la interrelación posterior. Al comienzo se debe estar muy atento ante las instrucciones que nos dan y si es posible anotarlas en una libreta o block. Siempre trata de tener una sonrisa y mirar a tu interlocutor a los ojos. Eso denota seguridad y transparencia. No temas en preguntar. Haz todas las preguntas posibles. La mayoría comprenderá y seguramente tendrá la disposición de aclarar tus dudas. No estarás exento de cometer algún error. Trata de enmendarlo lo más pronto que puedas y continúa. Mantén ordenado y limpio tu área de trabajo. Eso causará una buena impresión de ti.

Hay que entender que entre compañeros de trabajo de larga data siempre se manejan códigos y humores que de entrada no nos es fácil de entender y nos hacen sentir como «fuera de la tribu». Para ello la actitud debe ser de paciencia, humildad y perseverancia. No es recomendable hacer bromas o jugarretas porque esto podría no ser bien visto e incluso interpretarse como un irrespeto que pudiera afectar el futuro de la relación laboral. Nuestra actitud debe ser tan cordial como neutra. Tampoco es recomendable hacer preguntas que estén fuera del ámbito laboral.

De un modo opuesto, cuando es otra la persona que llega a nuestro lugar de trabajo, debemos intentar ser lo más receptivo posible. Debemos mostrar amabilidad. Estar atentos a sus preguntas y ayudar a que su proceso de adaptación sea lo más llevadero posible. Siempre en el trabajo hay espacios de distracción, de catarsis. Es un buen momento para ayudar al recién llegado a integrarse al grupo. Ponerse en su lugar será una manera de entenderlo y ayudarlo.

Si este es tu caso ya seas tú el que recién llega o el que le toca compartir con el recién llegado, pues te dejo aquí unas herramientas sencillas pero seguramente tendrán gran valor en ese momento de cambios.



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