Un pacto con la luna

Un pacto con la luna

Quiero hacer un pacto con la luna. Un pacto que me ayude a olvidar el más profundo e intenso dolor. Ese dolor que vive dentro de mí, ese que poco a poco quiebra mi corazón en mil pedazos, ese que me quema con un fuego ardiente por las noches, ese que se mete en mis huesos inmovilizándome cuando le da la gana, ese que me ciega y no me deja ver su luz…

Quiero hacer un pacto con la luna. No descansaré hasta que ella logre escuchar mis súplicas todas las noches, mis ruegos llenos de llantos. Algún día tendrá que escucharme y aceptar el pacto. Pues no desistiré hasta conseguirlo. Todas las noches saldré aullando hasta conseguir su atención…

Quiero hacer un pacto con la luna, para librarme de este mal de amor, de este dolor tan insoportable. Quiero que lo haga desaparecer, reemplazándolo por otro dolor, el que fuese, no me importa, solo que no sea un dolor causado por un amor…

Aquella noche, la luna llena, harta de escucharme llorar y aullar en silencio todas las noches incansablemente, decidido hacer un pacto conmigo. Esa noche me habló:

Luna: “Tendrás tu pacto. Haré desaparecer tu dolor. Lo reemplazaré por otro diferente. Podría ser peor” Me advirtió.

Yo: “Lo que sea menos este dolor. Es que ya no puedo continuar. Me duele demasiado el corazón. Ayúdame luna, te lo imploro”.

La luna cumplió con el pacto. De pronto el dolor en mi corazón había desaparecido. Ese amor era un recuerdo lejano, pero aquella noche de luna llena, la luna puso en mi camino, sobre el suelo, una hermosa rosa roja. Yo, encantada con su belleza, la recogí y me pinché el dedo con una de sus espinas.

Un simple pinchazo se convirtió en uno de los dolores más fuertes que había sentido en mi vida, pues la espina llevaba dentro de ella el más fuerte de los venenos.

El dedo se tornaba cada vez más oscuro. Gritaba de dolor en el hospital cuando las enfermeras trataban de curar mi dedo. Pero nada podía aliviar aquel dolor.

Yo: “! ¡Luna traicionera! devuélveme mi dolor, aquel que reemplazaste con este. Devuélveme, mi amor”.

De pronto sentí aquel dolor de nuevo, ese que me había hecho sentir el más puro y verdadero amor. Pero ya era imposible revertir el nuevo dolor.

Mientras temblaba, estaba experimentado dos de los Dolores más fuertes de mi vida: uno en el dedo y el otro en el corazón.

Cerré los ojos, y fue el dolor causado por el amor verdadero que vive en mi corazón el que me ayudó a aliviar el dolor que sentía en el dedo.

CON PASIÓN Y SIN MIEDO:

El amor puede curar cualquier herida.
Solo con sentir un amor verdadero ya es suficiente,
aunque sea un amor imposible o no correspondido.

El amor lo es todo, no importa de qué forma se sienta.
a veces puede doler, pero es un dolor que sana.
Solo tú puedes sentir ese amor, porque vive dentro de ti.
Solo tienes que despertarlo.

Esa persona que te ayude a despertarlo siempre será importante,
pero el amor es tuyo, es un regalo de Dios para cada uno de nosotros.
Es nuestra mejor arma, nuestra mejor medicina
Es la verdadera magia.

Amar significa todo.
En cambio, ser amado sin amar no significa nada.

Imagen de Myriams-Fotos en Pixabay



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