Una adicción

Una adicción

Nací con una adicción: no puedo dejar de soñar un instante. Es una enfermedad incurable. Sueño desde que me despierto, a la hora de comer, a la hora de dormir. Sueño dormida, despierta, cuando camino, cuando río, cuando hablo, cuando lloro, cuando escribo.

Sueño que mis sueños son mi vida real, y que mi vida real no existe.

Uno de esos sueños me ha enamorado, me persigue, no deja de recordarme lo perfecto que pudiera ser si tan solo se hiciera realidad.

Tiene que existir una solución a esta adición, una medicina que me ayude tan siquiera a disminuir mis sueños, pues no puedo dejar de soñar. Sueño todo el tiempo.

Es una obsesión que me recuerda que el amor para mí solo puede existir en sueños y nunca en la vida real.

Quisiera conocer a alguien que padezca de la misma adicción. Quisiera saber que no estoy sola.

Nací soñando, incluso antes de nacer también soñaba. Es una adición de mi alma. He tratado muchas veces de hablar con ella, de hacerla entender que la vida no son sueños, que la vida es real, pero ella se ríe de mí. Siento que es ella la culpable y, con el tiempo ha logrado convencer a mi mente y a mi corazón de que soñar es lo único que pueden hacer.

Y ahora, ¿qué voy a hacer con todos esos sueños?
Y ahora, ¿cómo puedo vivir mi vida real soñando a cada instante?
Y ahora, ¿qué voy a hacer al saber que este amor solo es un sueño y nunca será mi vida real?

Una soñadora incurable.

Imagen de Leandro De Carvalho en Pixabay



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