Una cadena de favores

Una cadena de favores

El amor es la ausencia de juicio

Dalai Lama

 

Hace unas semanas estaba saliendo de mi casa sobre las tres de la tarde, y me encontré a la vuelta de mi esquina a un señor desmayado, con los ojos en blanco y no se movía. Por un momento pensé que estaba muerto, así que estuve un tiempo observando su abdomen y algún movimiento. Tenía todas sus pertenencias con él, y a su lado una bolsa llena de cervezas y vodka. Al ver que respiraba comencé a hablarle, y logré que se sentara. Tomé mi teléfono y llamé al número de emergencias mientras docenas de personas pasaban a nuestro lado indiferentes. Me quedé conversando con él asegurándome de que se mantuviera consciente. Balbuceando, me dijo su nombre: Carlos, que su padre había muerto, y que lo habían golpeado por ser gay (ciertamente tenía signos visibles de haber sido agredido). Al poco rato se acercó una señora, y entre las dos lo mantuvimos entretenido. De pronto se acostó en mi regazo, como un niño pequeño, y empezó a llorar y a pedir perdón. Repetía que su padre había muerto hacía un mes. Solo lloraba y pedía perdón. Le buscamos agua, lo sentamos a la sombra ya que hacía mucho calor. Cuando la ambulancia estaba en camino ocurrió un accidente entre una moto y un auto justo en esa esquina; así que tuvimos que esperar a la siguiente. Cuando llegaron los servicios de emergencia, Carlos no quería subir a la ambulancia hasta que lo convencí con una frase que olvidamos con mucha frecuencia: “eres más de lo que te está sucediendo”, permite que las personas te ayuden para que puedas seguir adelante con tu misión. Ahí se quedó tranquilo mientras seguía sollozando. Los servicios de emergencia me preguntaron si yo era su familiar, y sorprendidos porque era una simple desconocida que lo auxilió no escatimaron en bendiciones.

Esto produjo una inflexión en mi camino. No podemos seguir indiferentes ante nuestro prójimo, siempre hay algo que podemos hacer. Hay tanto dolor en el mundo, tanta indiferencia ante el drama: desde un borracho en el piso hasta la cantidad de gente que muere en los naufragios en el mediterráneo o los estudiantes que son asesinados por regímenes del mal. ¿Qué puedes hacer tú para paliar el sufrimiento en tu prójimo o cómo puedes darle un poquito de felicidad?

¿Qué tal si nos comprometernos a hacer una buena acción cada día, sin esperar nada a cambio? Me encantaría que nos comentaras cómo una pequeña acción hizo la diferencia y que compartas este post con quien quieras: recuerda que mientras más compartes, más recibes.



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